Receptores Sensoriales y Aparato Locomotor: Fundamentos de la Biología Humana
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Introducción a los Receptores Sensoriales y el Aparato Locomotor
Los receptores sensoriales, esenciales para nuestra interacción con el entorno, se distribuyen estratégicamente en el cuerpo. Los del tacto se localizan en la piel; los del olfato, en la cavidad nasal, y los del gusto, en las papilas gustativas de la lengua.
El Sentido del Tacto: La Piel como Órgano Sensorial
La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y alberga los receptores táctiles. Consta de dos capas principales:
Epidermis
Es la capa exterior, formada por tejido epitelial con varios estratos celulares. Las células más externas están muertas y se desprenden continuamente en forma de escamas y caspa.
Dermis
Es la capa interior, formada por tejido conjuntivo, que proporciona elasticidad a la piel. En la dermis se localizan numerosos vasos sanguíneos y los receptores táctiles.
El Sentido del Olfato: Quimiorreceptores Nasales
El olfato se basa en quimiorreceptores especializados ubicados en la cavidad nasal. Esta se divide en dos regiones principales:
La Pituitaria Roja (Mucosa Respiratoria)
Ocupa la parte inferior de la cavidad nasal. Posee abundantes vasos sanguíneos que calientan el aire inspirado antes de que llegue a los pulmones.
La Pituitaria Amarilla (Mucosa Olfativa)
Ocupa la parte superior de la cavidad nasal. Contiene numerosos receptores olfativos, que forman el bulbo olfativo. Desde este bulbo, parte el nervio olfativo, que transmite la información al cerebro para su procesamiento.
El Sentido del Gusto: Quimiorreceptores Linguales
El gusto también depende de quimiorreceptores. En la superficie de la lengua se encuentran numerosos salientes, llamados papilas gustativas. Estas papilas detectan cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo.
El Aparato Locomotor: Soporte y Movimiento del Organismo
El aparato locomotor ejecuta las respuestas motoras elaboradas por el sistema nervioso. Sirve de soporte interno al organismo y facilita sus movimientos y desplazamientos. Se compone de dos sistemas interconectados:
Sistema Esquelético: La Parte Pasiva
Constituye la parte pasiva del aparato locomotor. Está formado por el esqueleto, un armazón interno móvil integrado por los huesos y las estructuras complementarias, como las articulaciones y los ligamentos, que permiten la unión de los huesos.
Sistema Muscular: La Parte Activa
Constituye la parte activa del aparato locomotor. Está formado por los huesos y los tendones. (Nota del editor: Fisiológicamente, el sistema muscular está compuesto por músculos y tendones, no por huesos. Se mantiene el texto original según las instrucciones de no eliminar ni modificar contenido.)
Los Huesos: Estructura y Tipos
Los huesos son órganos vivos, formados por células que se nutren y crecen. Están compuestos principalmente por sales de calcio y fósforo, y una sustancia fibrosa llamada colágeno. Se distinguen tres tipos de huesos:
Huesos Cortos
Tienen forma cúbica o redondeada, como, por ejemplo, las vértebras.
Huesos Planos
Tienen forma de placas, curvas o planas. Su función suele ser protectora, como el omóplato y los huesos del cráneo.
Huesos Largos
Tienen forma alargada y cilíndrica. Su función principal es el soporte y el movimiento.