Receptores sensoriales: equilibrio, gusto, olfato y dolor — funciones y ubicaciones

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Receptores de equilibrio

El movimiento de estas partículas sobre las células ciliadas del oído interno envía señales al cerebro que se interpretan como movimiento y aceleración.

Les permite a los humanos y a los animales caminar sin caerse. Algunos animales son mejores en esto que los humanos; por ejemplo, los gatos pueden caminar sobre una valla finísima usando su oído interno y su cola para equilibrarse.

Al interrumpirse el sentido del equilibrio se producen mareos, desorientación y náuseas.

6. Receptores de sustancias químicas: las papilas gustativas (sabores) y las células olfatorias (olor)

Gusto

Gusto: Los receptores para el gusto son las papilas gustativas, que se encuentran principalmente en la lengua, pero también están localizadas en el paladar y cerca de la faringe. Las papilas gustativas pueden detectar cuatro gustos básicos: salado, dulce, amargo y agrio.

Generalmente, las papilas gustativas en la punta de la lengua son sensibles a los gustos dulces, mientras que las papilas en la parte posterior de la lengua son sensibles a los gustos amargos. Las papilas gustativas en la parte superior y a los lados de la lengua son sensibles a los gustos salados y ácidos. En la base de cada papila hay un nervio que envía las sensaciones al cerebro. El sentido del gusto funciona en coordinación con el sentido del olfato.

El número de papilas varía de una persona a otra, pero un mayor número de papilas aumenta la sensibilidad a los sabores. Las mujeres generalmente tienen un mayor número de papilas gustativas que los hombres. Como en el caso del daltonismo, algunas personas son insensibles a ciertos sabores.

Olfato

Olfato: La nariz es el órgano responsable del sentido del olfato. La cavidad nasal está forrada por membranas mucosas que contienen receptores olfatorios conectados al nervio olfativo. Los olores consisten en vapores de diversas sustancias.

7. Receptores del dolor: las terminaciones nerviosas libres

El estímulo doloroso se procesa en el cerebro, que envía un impulso a la médula espinal y a los nervios para que el cuerpo reaccione; por ejemplo, retirar la mano de un objeto muy caliente.

Los receptores del dolor están presentes en todas partes del cuerpo, especialmente en la piel, las superficies de las articulaciones, las paredes de las arterias y en ciertas estructuras del cráneo. Otros órganos, como el intestino y los músculos, tienen menos receptores del dolor.

Lugares con mayor densidad de receptores del dolor:

  • Piel
  • Superficies de las articulaciones
  • Paredes de las arterias
  • Estructuras del cráneo

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