Un recorrido por la Transición Española y sus desafíos
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La Transición (1975-1982) fue el proceso por el que España pasó de una dictadura a una democracia. Comenzó con la muerte de Franco y la proclamación de Juan Carlos I como rey de España y finalizó con la victoria electoral del PSOE, que significó la consolidación de la democracia en España. La democracia se estableció sin ruptura con la dictadura. El cambio fue pacífico y es el resultado de un pacto entre fuerzas políticas franquistas y de la oposición democrática. El bunker y la extrema izquierda estaban en contra. La movilización popular presionó para que se produjeran los cambios. Todo esto coincidió con la crisis económica mundial del petróleo. Este proceso democrático sirvió de referencia para todos aquellos países que querían salir de una dictadura.
Tras la muerte de Franco y la proclamación de Juan Carlos I como rey, se planteaban tres posibilidades de futuro: o la continuidad de la dictadura a manos del bunker, o un reformismo, que apostaba por una evolución de las instituciones franquistas a un sistema democrático, o la ruptura total, defendida por fuerzas políticas como el PCE o el PSOE.
La situación era difícil para el país ante la muerte de Franco, y el primer encargado de cambiar España fue el propio rey, que hizo un llamamiento a la concordia y mostró la voluntad democrática. En principio, contaba con pocos apoyos ante la oposición franquista, por lo que tuvo que mantener a Arias Navarro como presidente del Gobierno, pero junto a personajes aperturistas, como Fraga. En la Transición se pueden distinguir varias fases:
El primer gobierno de la monarquía fue el de Arias Navarro, e incluyó una serie de cambios moderados, que resultaron fallidos, provocando así protestas sociales que fueron duramente reprimidas. El rey era consciente de que Arias era un obstáculo para la democracia, por lo que quería forzar su dimisión, ya que si se le destituía provocaría el descontento de la sociedad franquista; por ello, calificó de completo desastre el gobierno de Arias, en medio del Congreso de EE. UU., lo que provocó su dimisión. Tras la dimisión de Arias Navarro, se colocó en el gobierno a Adolfo Suárez, que procedía de entornos falangistas. Fue criticado porque se le consideraba un franquista y no estaba capacitado para dirigir el país. La oposición presionaba al gobierno, pero acabaron aceptando la negociación. Así, el rey ya contaba con Gutiérrez Mellado, Torcuato Fernández y Adolfo Suárez en el gobierno.
El gobierno de Suárez logró el desmantelamiento del franquismo desde dentro y sin ruptura, logrando una evolución hacia el sistema democrático y constitucional. El objetivo era no romper la apariencia franquista. Para ello, negoció en secreto con la oposición socialista, comunista y nacionalista, y buscó la atracción de los franquistas a sus propuestas.
Esa reforma de la dictadura se produjo gracias a la aprobación de la Ley de Reforma Política, que establecía Cortes bicamerales elegidas mediante sufragio universal. De esa manera, se elegirían democráticamente unas Cortes que representarían al pueblo. Su principal obstáculo para aprobar esa ley fueron las Cortes franquistas; sin embargo, estas aprobaron la ley ampliamente. Después, la ley fue sometida a referéndum, aprobándose por un 94% de los votantes. Esto significó la voluntad de los españoles para establecer una democracia.
Se abría el camino a unas elecciones democráticas, pero para ello, necesitaba la participación de todos, por lo que legalizó el PCE. Además, el Movimiento Nacional fue disuelto. Junto a otras medidas más, se procedió a unas elecciones a Cortes.
En todo momento, el gobierno tuvo una serie de dificultades, como la amenaza de la extrema derecha, grupos terroristas como ETA, además de una posibilidad de golpe militar. A todo esto hay que sumarle la crisis económica profunda, que provocó paro y conflictividad social.
Las primeras elecciones democráticas las ganó la UCD de Adolfo Suárez, formada por los sectores reformistas del franquismo. La aprobación de la constitución fue el paso decisivo para la democratización de España. Para ello, era importante desarrollar importantes procesos electorales. Se convocaron elecciones generales y municipales, que ganó la UCD. Este gobierno tuvo que hacer frente a la segunda crisis del petróleo, la campaña terrorista de ETA, o los malos resultados electorales en algunas Comunidades Autónomas. Las críticas internas dentro de la UCD provocaron la dimisión de Adolfo Suárez.