Recursos Hídricos y Turismo en España: Vertientes, Lagos y Archipiélagos
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Vertiente Mediterránea
El río Júcar, el más importante de la zona, que en su recorrido por la Serranía de Cuenca forma desfiladeros de gran atractivo turístico. El Segura pasa por tierras de Albacete y forma embalses aprovechados para el turismo activo. En Andalucía, los ríos procedentes de las Sierras Béticas son cortos y con un escaso aprovechamiento turístico.
Una excepción al escaso caudal del Mediterráneo son los ríos pirenaicos con gran potencial turístico. La visita de sus cascadas cuando llevan el mayor caudal, el esquí náutico, la vela o el piragüismo son otras actividades que se pueden practicar. La visita de sus cascadas cuando llevan el mayor caudal, el esquí náutico, la vela o el piragüismo son otras actividades que se pueden practicar en los embalses.
Lagos, lagunas, pantanos, embalses y zonas húmedas
Todos ellos se califican como zonas húmedas y tienen diferentes fondos acuíferos según sean salinas o dulces. Los lagos naturales en el territorio español son escasos; algunos se han formado por fallas o volcanes. El lago más importante y más grande de la península es el de Sanabria en Zamora.
Las lagunas suelen tener agua dulce; destacarían las Tablas de Daimiel, ya mencionadas, y la de Gallocanta en Zaragoza. Las zonas húmedas son las albuferas y marismas. Las primeras son ensenadas marinas cerradas por una barra arenosa y las segundas pueden contener agua dulce o salada. Los embalses y pantanos, por último, suelen tener un aprovechamiento no turístico; lo esencial es contener el agua recibida.
El agua en los archipiélagos
Ambos archipiélagos carecen de una red fluvial permanente por su composición geológica y su clima. En las Baleares, no hay ningún curso superficial permanente, solo hay torrentes. Lo que hay que destacar en las islas es que el aumento del turismo ha hecho que se sobreexploten los acuíferos.
En las Canarias, por la falta de lluvia, no hay tampoco redes fluviales y, como en Baleares, hay torrentes. En este caso, hay pocos acuíferos, lo que determina una falta de agua para la fuerte demanda del turismo.