Reforma agraria liberal en España en el siglo XIX: causas, fases y consecuencias
Reforma agraria liberal en España (siglo XIX)
La reforma agraria liberal en España supuso el tránsito desde un régimen económico señorial hacia una economía de mercado con un nuevo marco jurídico. El objetivo central del liberalismo fue liberalizar los factores productivos, especialmente la tierra, de modo que pudiera convertirse en mercancía y ser vendida: desamortizarla.
Contexto y concepto
En el antiguo régimen predominaban las propiedades vinculadas que no podían venderse, como los mayorazgos, grandes propiedades de la nobleza que debían transmitirse íntegramente al heredero. También eran significativas las tierras de la Iglesia, muchas de ellas donadas por derecho y, por tanto, inalienables, lo que se conocía como acumulación en manos muertas. Asimismo existían los bienes municipales o comunales, que a menudo se explotaban o arrendaban para recaudar fondos.
El propósito liberal fue desarticular estos mecanismos de inmovilización de la tierra para favorecer la creación de propiedad privada vendible y movilizar recursos económicos para el Estado y el mercado.
Causas de la desamortización
- Consolidar la propiedad privada: acabar con los elementos de amortización que impedían la circulación de la tierra.
- Mejorar la hacienda pública: aumentar los ingresos para afrontar gastos, entre ellos los derivados de guerras y de la deuda pública.
- Crear nuevos propietarios afines al liberalismo: formar una base social de apoyo al régimen liberal.
- Mejorar la agricultura: acabar con el atraso agrario y permitir el acceso a la tierra a sectores campesinos (aunque este último objetivo no siempre se cumplió).
Fases (antecedentes)
A continuación se recogen las principales fases y antecedentes que llevaron a las sucesivas desamortizaciones:
- 1798-1808 (Godoy): medidas sobre bienes eclesiásticos y corporativos con fines recaudatorios; se actuó sobre determinados privilegios, beneficios y hermandades para obtener recursos y títulos de deuda pública.
- José I (el hermano de Napoleón): confiscó bienes del clero y de la aristocracia para compensar a los afrancesados y financiar la administración impuesta por los franceses.
- Cortes de Cádiz (1812): aprobaron un decreto general de desamortización que afectaba a órdenes militares, religiosas y a los baldíos, con el objetivo de restablecer la hacienda y favorecer a los campesinos; sin embargo, muchas de estas medidas no llegaron a aplicarse tras la restauración de Fernando VII.
Principales desamortizaciones
Desamortización de Mendizábal (1836-1837)
El ministro de Hacienda Juan Álvarez Mendizábal promovió en 1836-1837 la desamortización de bienes eclesiásticos, la supresión de algunas órdenes religiosas y la venta de bienes del clero. La finalidad declarada fue aumentar los fondos del Estado, debilitar el apoyo de la Iglesia al carlismo y favorecer la creación de una nueva clase propietaria liberal. Con la llegada de los moderados al poder en 1845 se frenaron algunos impulsos progresistas.
Desamortización de Madoz (1855)
Pascual Madoz, en 1855, impulsó una desamortización más amplia que afectó especialmente a los bienes municipales, baldíos y propiedades comunales, además de otros bienes del Estado y órdenes militares. La finalidad fue consolidar la propiedad en manos de nuevos propietarios que, según los liberales, fomentarían obras públicas y el desarrollo (por ejemplo, el ferrocarril).
En términos generales, aunque estas leyes pretendían modernizar la economía agraria y ampliar la base de propietarios, sus resultados fueron contradictorios.
Resultados y consecuencias
- Las tierras fueron adquiridas, en buena parte, por quienes disponían de recursos económicos: la burguesía, miembros de la burocracia y terratenientes acomodados. Esto favoreció el absentismo y la concentración de la propiedad.
- Se consolidó la idea de la tierra como mercancía y la propiedad privada plena, pero no se produjo una redistribución efectiva que dividiera las grandes propiedades a favor del campesinado.
- El campesinado no mejoró de forma generalizada: muchos campesinos sufrieron miseria, jornalerización o emigración ante la pérdida de usos comunales y de acceso a tierras.
- La producción agraria no experimentó mejoras significativas a corto plazo: la desamortización por sí sola no introdujo métodos ni técnicas modernas que aumentaran la productividad.
- Desde el punto de vista político, la desamortización contribuyó a crear una nueva base de apoyo social para el liberalismo, aunque también generó tensiones sociales y conflictos locales por el acceso y la gestión de los bienes desamortizados.
Conclusión
La reforma agraria liberal en España del siglo XIX transformó el marco jurídico y la propiedad de la tierra, movilizando importantes activos inmovilizados. No obstante, sus objetivos sociales —como el reparto de la tierra entre campesinos y la modernización agraria— solo se cumplieron de forma parcial. El proceso favoreció la consolidación de la propiedad privada y la aparición de nuevos propietarios liberales, pero mantuvo la concentración y el absentismo, y no resolvió en profundidad los problemas de atraso y pobreza rural.
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