Reforma Agraria Liberal: Mendizábal y Madoz en la Historia de España

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Introducción a las Desamortizaciones en España

Las desamortizaciones consistían en la venta de propiedades amortizadas, con el fin de convertirlas en bienes que pudieran circular libremente en el mercado, sujetos a la oferta y la demanda. Fueron un factor clave en la extensión del sistema liberal en la economía española.

Estas tenían objetivos claros: por un lado, asegurar el apoyo de la burguesía beneficiada y disminuir el poder de los estratos sociales antiliberales. Por otra parte, con el dinero conseguido, se buscaba subsanar la deuda pública del Estado y paliar las necesidades de la Hacienda.

La Desamortización de Mendizábal (1836)

Durante la regencia de María Cristina, se llevó a cabo una importante desamortización propuesta por Juan Álvarez Mendizábal, entonces Ministro de Hacienda. Entre 1835 y 1837, los progresistas implementaron un sistema liberal, constitucional y de monarquía parlamentaria que consagraba los principios de propiedad privada y libre disponibilidad de la tierra.

Mendizábal, quien había participado en el Trienio Liberal, acometió una desamortización en 1836 que se centró en los bienes eclesiásticos regulares. La desamortización se presentó también como un castigo a la Iglesia por su apoyo al carlismo.

Después de que Mendizábal impulsara esta desamortización, esta quedó aplazada a causa de su destitución por parte de María Cristina, ya que los sectores privilegiados opinaban que dicho gobierno se encaminaba hacia el "radicalismo liberal".

Continuidad de la Reforma Agraria Liberal

La reforma agraria liberal fue continuada por Baldomero Espartero, regente tras la dimisión de María Cristina, quien llevó a cabo esta reforma con las siguientes medidas:

  • La disolución del régimen señorial, que implicó la pérdida de las atribuciones jurisdiccionales de los señores, aunque estos conservaron la propiedad de las tierras.
  • La desvinculación o supresión de mayorazgos, que significó el fin de los patrimonios vinculados a la perpetuidad de una familia.
  • La desamortización como medio para conseguir recursos para el Estado, mediante la venta de tierras propiedad de la Iglesia y de los ayuntamientos.

Los bienes desamortizados fueron puestos a la venta. Las tierras podían adquirirse en metálico o a cambio de títulos de la Hacienda Pública. Se pretendía conseguir los recursos necesarios para financiar el ejército liberal y aminorar el grave déficit.

La Desamortización de Madoz (1855)

Durante el Bienio Progresista, se legisló una nueva desamortización en 1855, la de Pascual Madoz, considerada la más importante de la época. Esta ley afectó a bienes del Estado, la Iglesia, las órdenes militares y los ayuntamientos.

El dinero recaudado, además de amortizar la deuda, se destinó a equilibrar el presupuesto estatal y a subvencionar obras públicas, en especial el ferrocarril. Otra de las novedades fue la de aceptar únicamente dinero en metálico como forma de pago, aunque posteriormente se aceptaron títulos de deuda.

Consecuencias de las Desamortizaciones

La aplicación de las medidas desamortizadoras, tanto las eclesiásticas como las civiles, tuvo una serie de consecuencias:

  • El liberalismo se ganó la enemistad de la Iglesia, amenazada por dichas desamortizaciones.
  • Desde el punto de vista técnico, se produjeron algunos avances en determinadas zonas, como la extensión del cultivo de maíz y la patata.
  • La población rural que vivía de la agricultura se vio afectada por la "privatización" de las tierras a las que estaban vinculadas, quedando a merced de los nuevos propietarios.
  • Estos perjuicios dieron lugar a una unión clerical-campesina-absolutista que se sumó a los carlistas para luchar contra el liberalismo y la burguesía.

Conclusión

La desvinculación de la tierra y las desamortizaciones permitieron que miles de propiedades salieran al mercado y comportaron una profunda modificación de la propiedad territorial. Sin embargo, la esperanza del liberalismo progresista de que, mediante la desamortización, la mayoría de los medianos y pequeños campesinos se convirtieran en propietarios no se materializó.

Aunque las desamortizaciones no cumplieron todas las expectativas, no deben considerarse un fracaso, ya que lograron algunos de sus objetivos, como financiar la guerra contra el carlismo, paliar la situación de la Hacienda Pública y fomentar el desarrollo del ferrocarril, entre otros.

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