Reformas Borbónicas y Crisis del Antiguo Régimen en España: Siglo XVIII
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Felipe V y la Guerra de Sucesión Española
Felipe V, el primer rey de la dinastía Borbón en España (1700-1746), nació como Felipe de Anjou y fue designado heredero por Carlos II, quien no tenía descendencia. Su nombramiento desató la Guerra de Sucesión Española (1701-1714). Aunque consolidó su reinado, España perdió vastos territorios (Nápoles, Sicilia, Países Bajos, Gibraltar y Menorca) con el Tratado de Utrecht.
Durante su reinado, implementó los Decretos de Nueva Planta (1716), eliminando los fueros e instituciones propias de la Corona de Aragón y centralizando el poder siguiendo el modelo francés. Estas reformas fortalecieron la monarquía, marcando el inicio de una administración más centralizada.
Aunque abdicó brevemente en favor de su hijo Luis I en 1724, retomó el trono tras su muerte ese mismo año. Su reinado concluyó en 1746, siendo sucedido por su hijo Fernando VI. Felipe V dejó un legado que transformó la organización política de España, aunque a costa de significativas pérdidas territoriales y tensiones internas.
El Tratado de Utrecht y sus Consecuencias
El Tratado de Utrecht (1713-1715), firmado en Utrecht y Rastatt, puso fin a la Guerra de Sucesión Española y reconoció a Felipe V como rey de España, con la condición de que renunciara a sus derechos al trono francés. Aunque formalmente acabó la guerra, las hostilidades continuaron en Barcelona y Mallorca hasta 1715.
Por el tratado, España perdió territorios importantes: Menorca y Gibraltar pasaron al Reino Unido, Sicilia a la Casa de Saboya, y los Países Bajos, Cerdeña y Nápoles a Austria. Este acuerdo reorganizó el equilibrio de poder en Europa, disminuyendo considerablemente la influencia territorial de España.
Los Decretos de Nueva Planta y la Centralización del Poder
Los Decretos de Nueva Planta, promulgados por Felipe V tras la Guerra de Sucesión Española, abolieron las leyes e instituciones propias de la Corona de Aragón, que había apoyado al archiduque Carlos. Justificados bajo el “derecho de conquista”, se aplicaron por territorios:
- Aragón y Valencia en 1707.
- Mallorca en 1715.
- Cataluña en 1716.
Estos decretos pusieron fin a la estructura descentralizada de los Austrias, uniformizando el reino bajo el modelo de la Corona de Castilla e introduciendo instituciones de inspiración francesa, consolidando el poder central en la monarquía Borbónica.
Isabel de Farnesio y su Influencia en la Política Española
Isabel de Farnesio (1692-1766) fue una aristócrata italiana y reina consorte de España como segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III. Llegó a España en 1714 y tuvo una gran influencia en el gobierno, sustituyendo al rey en sus funciones durante los episodios depresivos que este sufría.
Destacó por su ambición política y su empeño en recuperar los territorios italianos perdidos tras la Guerra de Sucesión Española. También trabajó para asegurar tronos italianos para sus hijos, como cuando Carlos fue coronado rey de las Dos Sicilias. Su figura fue clave en la política española de su época.
Carlos III y el Despotismo Ilustrado
Carlos III, hijo de Felipe V, sucedió a su hermanastro Fernando VI tras haber sido rey de Nápoles. Gobernó España siguiendo los principios del Despotismo Ilustrado, apoyado por ministros como Esquilache, los condes de Aranda y Floridablanca, y Campomanes.
Entre sus reformas destacaron:
- Impulso a la agricultura (como el Canal de Castilla) y a la industria.
- Eliminación del monopolio comercial de Sevilla con las colonias americanas.
- Reformas urbanísticas en Madrid, creando obras como el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico, el Museo del Prado y la Puerta de Alcalá, por lo que es recordado como “el mejor alcalde de Madrid”.
En política exterior, firmó el Tercer Pacto de Familia con Francia (1761), lo que llevó a España a participar en la Guerra de los Siete Años y en la independencia de Estados Unidos. En 1767 expulsó a los jesuitas, responsabilizándolos de conflictos como el Motín de Esquilache (1766). Su reinado marcó una etapa de reformas económicas, sociales y culturales significativas.
Los Pactos de Familia
Los Pactos de Familia fueron alianzas militares entre Francia y España durante el siglo XVIII, motivadas por el parentesco entre los monarcas de ambas naciones, todos pertenecientes a la Casa de Borbón. Estas alianzas supusieron la subordinación de la política exterior española a los intereses de Francia, especialmente en sus conflictos con Gran Bretaña.
Principales pactos:
- Primer y segundo pacto (época de Felipe V): Permitieron a España recuperar territorios perdidos en la península italiana tras la Guerra de Sucesión Española.
- Tercer pacto (época de Carlos III): España apoyó a Francia contra Inglaterra en la Guerra de los Siete Años y participó en la Guerra de Independencia de Estados Unidos.
Aunque ayudaron a España a recuperar algunas posesiones, los pactos también la implicaron en costosos conflictos internacionales.
El Canal de Castilla: Un Proyecto de la Ilustración
El Canal de Castilla, iniciado en 1753, fue uno de los proyectos de ingeniería más destacados de la España ilustrada. Su objetivo era crear una vía fluvial para transportar los excedentes agrarios, principalmente cereales, desde la Meseta norte hasta Reinosa, superando las dificultades del terreno y el aislamiento de la región.
Impulsado durante el reinado de Fernando VI, bajo el liderazgo del Marqués de la Ensenada, el proyecto formaba parte de un plan económico que priorizaba las obras públicas de comunicación, como redes de caminos y canales en Castilla.
El ingeniero Antonio de Ulloa diseñó un sistema con cuatro canales, aunque solo se construyeron dos. Incorporó un innovador sistema de esclusas para superar los desniveles del terreno. Su mayor actividad se dio entre 1850 y 1860, tras completarse su trazado actual, pero fue desplazado por el auge del ferrocarril, lo que llevó a su progresivo abandono.
El Motín de Aranjuez y la Crisis de la Monarquía
El Motín de Aranjuez ocurrió los días 17 y 18 de marzo de 1808 en la localidad madrileña de Aranjuez. El levantamiento fue provocado por el rumor de que los reyes, Carlos IV y María Luisa de Parma, serían llevados a América por su valido, Manuel Godoy. Este rumor desató la furia de los partidarios del príncipe Fernando, quien aprovechó la situación para orquestar el golpe de estado.
Una multitud asaltó el palacio de Godoy, y Fernando se puso al frente de los insurgentes. Ante la presión, Carlos IV abdicó en favor de su hijo, Fernando VII, quien se proclamó rey de España el 19 de marzo de 1808, desencadenando una serie de eventos que culminaron en la invasión napoleónica y el inicio de la Guerra de Independencia de España.
El Tratado de Fontainebleau y la Invasión Napoleónica
El Tratado de Fontainebleau fue firmado el 27 de octubre de 1807 entre Manuel Godoy, valido de Carlos IV, y Napoleón Bonaparte en la ciudad francesa de Fontainebleau. Este tratado estableció una coalición militar entre Francia y España para invadir Portugal, lo que permitiría a las tropas francesas atravesar territorio español.
El plan consistió en que las fuerzas francesas y españolas ocuparan Portugal, llegando incluso a tomar su capital, Lisboa. Esto obligó al rey Juan VI de Portugal y su corte a huir a Brasil, donde permanecieron hasta 1821. A medida que las tropas francesas aumentaban su presencia en España, Godoy empezó a percibir esta ocupación como una amenaza, lo que finalmente contribuyó a la creciente tensión entre España y Francia, llevando a la invasión napoleónica y a la crisis política en España.
Las Abdicaciones de Bayona y el Inicio de la Guerra de Independencia
Las Abdicaciones de Bayona ocurrieron el 5 de mayo de 1808 en la ciudad francesa de Bayona, cuando Carlos IV y su hijo Fernando VII renunciaron al trono de España en favor de Napoleón Bonaparte. Tras estas abdicaciones, Napoleón cedió los derechos al trono a su hermano José Bonaparte, quien se convirtió en José I de España.
Napoleón había decidido reemplazar a los Borbones con la familia Bonaparte, buscando convertir a España en un Estado satélite de Francia. Ante la noticia de que la familia real estaba retenida en Bayona y que las tropas francesas ocupaban España, estalló un motín popular en Madrid contra las tropas francesas el 2 y 3 de mayo de 1808, conocido como los sucesos del 2 de mayo. Esta revuelta fue brutalmente reprimida, pero provocó un levantamiento general en todo el país, que desembocó en el inicio de la Guerra de la Independencia.
La Junta Suprema Central y la Resistencia Española
La Junta Suprema Central fue un órgano formado en septiembre de 1808 que concentró los poderes ejecutivo y legislativo de España durante la ocupación napoleónica. Estaba compuesta por representantes de las Juntas provinciales y regionales que surgieron en diversas partes del país como respuesta a la invasión francesa.
Desempeñó un papel crucial en la resistencia militar, especialmente en el sur de España, y mantuvo la comunicación con Inglaterra y las colonias americanas. Además, convocó a Cortes el 1 de enero de 1810, pero en ese mismo año se disolvió y fue reemplazada por el Consejo de Regencia de España e Indias, el cual organizó las Cortes de Cádiz, que redactaron la Constitución de 1812.
Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
Las Cortes de Cádiz fueron una asamblea constituyente que se inauguró en San Fernando el 24 de septiembre de 1810 y luego se trasladó a Cádiz, donde funcionaron hasta 1814, durante la Guerra de la Independencia española. Surgieron como una continuación de la Junta Central, fusionando las Juntas Provinciales formadas al inicio de la guerra.
El principal logro de las Cortes fue la Constitución de 1812, conocida popularmente como “La Pepa”, que fue aprobada el 19 de marzo. Esta constitución marcó el inicio del liberalismo en España, estableciendo un sistema representativo de la nación en lugar de la monarquía absoluta. Las Cortes de Cádiz y su constitución fueron fundamentales en la transformación política del país.
El Pronunciamiento de Riego y el Trienio Liberal
El Pronunciamiento de Riego fue un levantamiento militar liderado por el comandante Rafael de Riego el 1 de enero de 1820 en Cabezas de San Juan (Sevilla). Surgió debido al descontento de los oficiales del ejército, que, tras ser destinados a combatir las sublevaciones en América, se vieron excluidos del gobierno y experimentaron un gran malestar hacia la política del momento.
Este pronunciamiento marcó el fin de la primera etapa del reinado de Fernando VII, conocida como el Sexenio Absolutista (1814-1820), y dio paso al Trienio Liberal (1820-1823), un gobierno de carácter liberal. Ante la amenaza de ser derrocado, Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución de 1812 el 7 de marzo de 1820 y a convocar Cortes. El pronunciamiento de Riego representó la imposición del liberalismo sobre el régimen absolutista de Fernando VII.