Relación entre dos mundos: Platón, Protágoras y Gorgias en la teoría del conocimiento y la imagen
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Relación entre dos mundos
El mundo inteligible y la diánoia
En el mundo inteligible está la diánoia. Consiste en valerse de diagramas y dibujos para representar imperfectamente un ente al que se refiere. Por ejemplo, las matemáticas son puente de lo sensible a lo inteligible. Para Platón es importante una enseñanza dialéctica: un estudiante debe pensar abstractamente sin ayuda de cosas sensibles. La dialéctica, como arte de la conversación, tiene por meta alcanzar la razón de alguna idea y relacionar una idea con otra.
VII
Dos mundos — único, inmutable, modelo, perfecto; ciencia y conocimiento absoluto. X
La imagen, la imitación y la degradación ontológica
Platón reconoce el poder de la imagen (masivo - teatro - arte - escultura). Define al imitador: un imitador elabora un producto a tres grados de alejamiento de la naturaleza. Es decir, una «creación aparente de la realidad»: los poetas son imitadores de imágenes que, en apariencia, se asemejan a la perfección.
Problema: ellos no captan la verdad. Platón reconoce que en la imagen existe una fascinación.
Marx habla del fetichismo de la mercancía: «atrae, encandila». Para Kant, lo bello atrae.
Degradación ontológica (ejemplo: la cama)
- El que la crea: la naturaleza.
- El que la fabrica: el artesano.
- El que imita: el pintor. Este, orientado a imitar, desconoce el funcionamiento.
Todas sus obras son, para Platón, ruinas de la inteligencia. La masa ignorante imita lo que le parece bello.
Protágoras: empirismo, pragmatismo y relativismo
Protágoras, escéptico, postula que el ser es cambiante; hereda a Heráclito, para quien el fuego es sinónimo de cambio. Tenía habilidad de convertir buenas malas razones y malos buenos argumentos.
Considerado empirista en su campo gnoseológico: la experiencia solo de las cosas que afectan, interesan, benefician o perjudican al hombre. Considerado pragmático, pone el foco en lo práctico y lo útil. Su tesis «el hombre es la medida» plantea una identificación entre las cosas, el conocimiento humano y la apariencia del ser.
Toda opinión es verdad en la medida en que depende de la experiencia individual (relativa). Fenomenismo: una apariencia varía según el sujeto.
Gorgias: la fuerza de la palabra y el escepticismo lingüístico
Gorgias: «Quien domina la palabra, domina las almas». Plantea que el lenguaje no manifiesta la realidad. Es decir, propone un escepticismo lingüístico que recoge tres tesis:
- Nada hay o es (nihilismo).
- Si lo hubiera, no sería cognoscible (escéptico).
- Si fuera cognoscible, no sería comunicable (relativista).
Cada palabra está ligada a una experiencia; esto rompe la relación palabra‑realidad, porque la experiencia es propia e intransferible.
Gorgias enseña retórica: la palabra persuade y engaña. No es un saber; su objetivo es persuadir. Quien está persuadido experimenta la sensación de haber adquirido un conocimiento u opinión.