Relieve español: unidades morfoestructurales, tipos de roca y erosión
1. Caracterización de las unidades morfoestructurales del relieve español
1.1 Configuración general del relieve español peninsular. Rasgos básicos
Evolución geológica: el relieve peninsular es resultado de millones de años de orogénesis, erosión y sedimentación.
- Precámbrico: surgieron montañas volcánicas que fueron erosionadas y cubiertas por el mar.
- Era Primaria: la orogénesis herciniana formó el macizo Hespérico, origen del zócalo de la Meseta.
- Era Secundaria: periodo de calma, erosión y sedimentación de materiales, especialmente calizos.
- Era Terciaria: la orogénesis alpina formó los Pirineos, los Sistemas Béticos, las depresiones del Ebro y Guadalquivir y los rebordes de la Meseta. Los horst originaron el Sistema Central y los Montes de Toledo; los graben, las cuencas del Duero, Tajo y Guadiana. También hubo vulcanismo.
- Cuaternaria: el glaciarismo formó circos glaciares y los ríos crearon valles y terrazas fluviales.
1.2. Grandes unidades del relieve peninsular
- Zócalos: superficies de antiguas cordilleras erosionadas, formadas por rocas silíceas rígidas. Pueden formar penillanuras o fracturarse en horst (bloques elevados) y graben (hundidos).
- Macizos antiguos: bloques del zócalo elevados durante la orogénesis alpina, con materiales paleozoicos, formas redondeadas y cumbres aplanadas. Ej.: Sistema Central y Montes de Toledo.
- Cordilleras intermedias: se forman al plegarse sedimentos de los bordes del zócalo. Ej.: Sistema Ibérico.
- Cordilleras alpinas: surgen al plegarse sedimentos de fosas marinas profundas, formando anticlinales (crestas) y sinclinales (valles). Ej.: Pirineos y Cordillera Subbética.
- Cuencas sedimentarias: zonas hundidas y rellenadas de sedimentos. Las interiores son las del Duero, Tajo y Guadiana; las prealpinas, las del Ebro y Guadalquivir.
El roquedo peninsular y los tipos de relieve
Existen tres áreas según el tipo de roca: silícea, caliza y arcillosa.
a) Área silícea
Formada por rocas antiguas, principalmente granito. Se localiza en el oeste peninsular, Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena. Procesos de erosión y formas del relieve:
- Alteración química: el agua descompone el granito y origina arenas.
- Gelifracción: el agua se hiela en las fracturas, rompe la roca y forma crestas y canchales.
- Domos: montículos redondeados por la descamación del granito.
- Bolas: bloques redondeados que forman berrocales, rocas caballeras y caos graníticos.
b) Área caliza
Formada por calizas de la Era Secundaria plegadas en el Terciario. Se extiende por los Pirineos, Montes Vascos, Sistema Ibérico y Cordillera Subbética, entre otras zonas. La disolución de la caliza origina el relieve cárstico:
- Lapiaces: surcos superficiales.
- Gargantas: valles estrechos y profundos.
- Poljés: depresiones alargadas y planas.
- Dolinas: cavidades que pueden unirse formando úvalas.
- Cuevas: galerías subterráneas con estalactitas y estalagmitas.
- Simas: aberturas verticales hacia el subsuelo.
c) Área arcillosa
Formada por materiales sedimentarios del Terciario y Cuaternario, como arcillas, margas, areniscas y yesos. Se encuentra en las submesetas, depresiones del Ebro y Guadalquivir y llanuras costeras mediterráneas. La erosión origina:
- Campiñas: llanuras suavemente onduladas.
- Cárcavas: surcos profundos producidos por el agua en terrenos sin vegetación.
- Badlands: extensiones donde abundan las cárcavas.
d) Relieve por erosión diferencial
La erosión actúa de forma desigual sobre estratos de distinta resistencia.
- Horizontal o aclinal: estratos horizontales. Origina páramos o mesas (superficies planas elevadas), cerros testigos (restos de antiguos páramos) y campiñas (terrenos bajos y ondulados).
- En cuesta o monoclinal: estratos inclinados. Presenta un dorso o reverso de roca dura y un frente con cornisa y materiales blandos; puede originar cerros testigos y antecerros.
- Plegado apalachense: antiguas cordilleras erosionadas y levantadas, con crestas duras paralelas y valles blandos.
- Plegado jurásico: alterna anticlinales y sinclinales; la erosión puede invertir el relieve al desgastar los anticlinales.
1.3. El relieve como condicionante de las actividades humanas
El relieve condiciona la población, las comunicaciones y la economía. Las montañas dificultan el transporte y favorecen la ganadería, la minería y el turismo rural. Las depresiones del Ebro y Guadalquivir favorecen la agricultura, la industria y las comunicaciones. Las costas mediterráneas impulsan el turismo y el regadío; las del norte, la pesca y el turismo natural. En Canarias, el relieve volcánico limita el espacio agrícola y habitable, pero favorece el turismo.