La Represión Franquista, el Exilio y la Oposición Democrática (1939-1975)

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1. Represión y Exilio durante el Franquismo

La dictadura franquista se asentó gracias a la represión, que comenzó ya durante la contienda civil. Esta represión se institucionalizó mediante la aprobación de diversas leyes clave:

  • La Ley de Responsabilidades Políticas (febrero de 1939).
  • La Ley de Supresión de la Masonería y el Comunismo (1940).
  • La Ley de Seguridad del Estado (1941).
  • La Ley de Represión del Bandidaje y el Terrorismo (1947).

Durante la posguerra inmediata, miles de personas fueron fusiladas, encarceladas y/o expurgadas (pérdida de empleo), instaurándose un clima de terror entre los “desafectos” que duró hasta los años sesenta. La represión disminuyó entonces, si bien se creó el Tribunal de Orden Público (TOP) en 1963 para juzgar delitos políticos.

Control Cultural y Lingüístico

La represión actuó también en el ámbito cultural mediante la censura, el control estatal de los medios de comunicación y la prohibición de lenguas cooficiales como el catalán, el euskera o el gallego.

El Exilio Republicano

El exilio fue la única salida para gran parte de quienes perdieron la guerra. Supuso una importante pérdida demográfica, económica e intelectual para España. El primer exilio se produjo durante la guerra, cuando el avance de las tropas sublevadas empujó a muchos republicanos a cruzar la frontera con Francia, donde el número de exiliados se disparó tras el fin del conflicto.

Países latinoamericanos como México (sede final del Gobierno Republicano en el Exilio) fueron otros destinos. Se estima que hubo 500.000 exiliados, de los que unos 170.000 nunca regresaron. El resto regresó en los años cincuenta y sesenta, cuando la represión se suavizó, o tras la muerte de Franco.

2. Los Movimientos de Protesta contra la Dictadura

La oposición antifranquista estuvo protagonizada por grupos de ideología variada, siendo el Partido Comunista de España (PCE) el más importante. Todos reclamaban el restablecimiento de la democracia. La oposición comenzó desde el final de la guerra, evolucionando a lo largo de toda la etapa:

2.1. La Oposición durante la Posguerra (1939-1950)

Ante la férrea represión, la oposición se limitó a sobrevivir organizada en partidas de guerrilleros, conocidos como maquis. Su principal acción fue la fracasada invasión del Valle de Arán (1944). Paralelamente, se intentaba obtener el apoyo de las democracias occidentales. Por un lado, el Gobierno Republicano en el Exilio denunciaba el totalitarismo del nuevo Estado, mientras que los monárquicos reivindicaban el restablecimiento de una monarquía constitucional con Juan de Borbón como rey (Manifiesto de Lausana, 1945).

2.2. La Oposición durante los Años Cincuenta y Sesenta

El PCE renunció a la lucha armada (disolución del maquis) en favor de reivindicaciones pacíficas de masas (como la huelga de tranvías de Barcelona o la revuelta universitaria de Madrid) e hizo un llamamiento a la reconciliación nacional (1956).

En los años sesenta, la oposición se intensificó:

  • El PCE fundó el sindicato clandestino Comisiones Obreras (CC. OO.), que lideró las reivindicaciones obreras (ej. huelga de mineros, 1962).
  • Ese año se celebró la Conferencia de Múnich, conocida despectivamente por el régimen como el “Contubernio de Múnich”, en la que participaron todos los partidos españoles democráticos, excepto los comunistas.
  • Se reactivó el nacionalismo vasco y catalán, a la vez que nacía ETA, que se inclinó por la lucha armada.
  • La Iglesia, tradicional soporte de la dictadura, se distanció del régimen tras el Concilio Vaticano II. El clero catalán y vasco se acercó al nacionalismo, mientras un sector creciente de sacerdotes se unía a los sindicatos obreros (“curas obreros”).

2.3. La Oposición durante el Final del Franquismo (1970-1975)

El PCE continuó liderando la lucha obrera (multiplicación de huelgas), estudiantil (cierre periódico de universidades) y vecinal (que cobró fuerza en las barriadas de las grandes ciudades). Mientras, aperturistas procedentes del régimen crearon grupos monárquicos liberales y democristianos, y surgieron pequeñas bandas terroristas comunistas (FRAP, GRAPO).

En 1975, el deterioro de la salud de Franco animó a la oposición democrática a unirse en torno a dos grandes grupos:

  1. La Junta Democrática (liderada por el PCE de Santiago Carrillo).
  2. La Plataforma Democrática (liderada por el PSOE de Felipe González).

Paralelamente, un pequeño grupo de oficiales fundó la Unión Militar Democrática (UMD).

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