La Restauración Borbónica en España (1876-1931): Claves del Sistema Canovista

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La Restauración Borbónica (1876-1931): El Sistema Canovista

La Restauración (1876-1931) supuso el retorno de la dinastía borbónica a España con la figura de Alfonso XII, consolidando un sistema liberal moderado bajo la Constitución de 1876. Liderada por la burguesía conservadora, esta época se inició tras el golpe del general Pavía en 1874, que estableció un régimen favorable a la restauración de la monarquía.

Primeras Medidas y Consolidación del Régimen

Antonio Cánovas del Castillo, al asumir el poder, priorizó poner fin a los conflictos bélicos existentes: la tercera guerra carlista y la guerra de Cuba. Su objetivo era lograr la conciliación entre todos los sectores monárquicos. Durante 1875, implementó medidas para asegurar el apoyo de la Iglesia y restringir a la oposición, incluyendo la suspensión de periódicos y el establecimiento de tribunales especiales. Además, se realizaron elecciones a Cortes Constituyentes, en las que el partido conservador obtuvo una victoria abrumadora.

Con la entronización de Alfonso XII, la guerra carlista llegó a su fin en 1876, lo que permitió concentrar los esfuerzos económicos y militares en la guerra de Cuba, que persistió hasta la firma de la Paz de Zanjón en 1878.

La Constitución de 1876 y el Bipartidismo

La Constitución de 1876 reflejaba el pensamiento de Cánovas del Castillo, estableciendo un sistema bipartidista y restringiendo los derechos políticos. El régimen se apoyaba en los sectores más conservadores de la sociedad, como la burguesía latifundista y la industrial, aunque convivía con una España rural, atrasada y dominada por el caciquismo.

El Turno Pacífico y el Falseamiento Electoral

Tras la muerte prematura de Alfonso XII en 1885, se consolidó el turno pacífico de partidos, liderado por el Partido Liberal-Fusionista de Práxedes Mateo Sagasta y el Partido Liberal-Conservador de Cánovas. A pesar de algunas reformas que supusieron una cierta democratización, como la introducción del sufragio universal masculino en 1890, el régimen seguía basándose en el falseamiento electoral y el control de los caciques para garantizar la alternancia en el poder.

Contexto Social y Económico

El desarrollo económico y urbano experimentado en el último tercio del siglo XIX generó crecientes tensiones sociales que chocaron frontalmente con los intereses de la oligarquía, marcando el inicio de un periodo de cambio y conflicto en la sociedad española.

Las Fuerzas de Oposición al Sistema

El Republicanismo

Durante la Restauración, el republicanismo español se encontraba dividido en tres grupos principales:

  • Los posibilistas, liderados por Emilio Castelar.
  • Los federales, representados por Francisco Pi i Margall.
  • Los republicanos progresistas demócratas, dirigidos por Manuel Ruiz Zorrilla.

Aunque estos grupos estuvieron presentes en las Cortes, su influencia fue limitada, alcanzando un máximo de 47 diputados sobre 400 en las elecciones de 1893.

El Movimiento Obrero

El movimiento obrero experimentó un crecimiento significativo a finales del siglo XIX. En la corriente socialista, se fundaron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879 y la Unión General de Trabajadores (UGT) en 1888. A pesar de la represión, los sindicatos anarquistas también fueron muy activos, especialmente en regiones como Andalucía, Levante y Cataluña.

Los Nacionalismos Periféricos

Nacionalismo Catalán

El regionalismo catalán se fortaleció durante la Restauración. Este movimiento buscaba la recuperación de las instituciones tradicionales y el reconocimiento de la identidad, la lengua y las tradiciones catalanas.

Nacionalismo Vasco

El nacionalismo vasco, liderado por Sabino Arana en la década de 1890, surgió como reacción a la abolición de los fueros en 1876, idealizando el pasado foral. El Partido Nacionalista Vasco (PNV), fundado en 1895, reflejó esta lucha por la autonomía regional. Sin embargo, con la entrada de Ramón de la Sota en 1898, el partido se diversificó, atrayendo a una burguesía más moderna. Esto generó tensiones internas entre los partidarios de la independencia y los defensores de la autonomía dentro de España. Aunque el PNV obtuvo algunos logros electorales, mantuvo una dualidad entre una dirección más pragmática y reivindicativa y una base de carácter independentista.

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