La Restauración Borbónica en España: Claves del Sistema Político y su Funcionamiento (1874-1923)

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El Sistema Político de la Restauración Borbónica en España: Características y Funcionamiento

El sistema político de la Restauración Borbónica en España, establecido tras el Sexenio Democrático, se caracterizó por una serie de rasgos distintivos que buscaban la estabilidad y el orden. Entre los más destacados se encuentran:

  • Soberanía compartida entre la Corona y las Cortes.
  • Amplios poderes de la Corona, que ejercía un papel central en el sistema.
  • Cortes bicamerales, compuestas por el Senado, que representaba a las clases poderosas, y la segunda cámara, el Congreso de los Diputados.
  • Confesionalidad católica del Estado, con el catolicismo como religión oficial.
  • Amplia declaración de derechos, aunque su aplicación podía ser restringida en la práctica.
  • Sufragio sin especificar inicialmente, lo que permitía la manipulación electoral.

Por otra parte, el nuevo sistema se fundamentaría en la Corona, los partidos políticos y el ejército. Estos debían cumplir dos grandes objetivos: por un lado, el establecimiento de la Monarquía como forma de gobierno estable, y por otro, la creación de un marco constitucional que permitiera gobernar a distintos partidos que renunciaran a la fuerza para alcanzar el poder, asegurando así la supremacía del poder civil sobre el poder militar. El objetivo primordial era alejar al ejército de la vida política.

Factores que Favorecieron el Régimen

Este régimen se vio favorecido por el fin de conflictos internos y externos significativos:

  • Las Guerras Carlistas: La derrota del carlismo conllevó la supresión de los fueros vascos y navarros. Los ciudadanos navarros y vascos debían, a partir de entonces, pagar impuestos y cumplir el servicio militar. La abolición foral fue compensada por el establecimiento de los Conciertos Económicos.
  • La Guerra de Cuba: Este conflicto culminó con la Paz de Zanjón (1878). En ella se acordó el abandono de las armas por parte de los insurrectos a cambio de la abolición de la esclavitud y la promesa de reformas económicas y políticas. Sin embargo, el incumplimiento de estos acuerdos provocó la posterior Guerra Chiquita (1879-1880).

El Funcionamiento del Sistema: Bipartidismo y Caciquismo

Para que este sistema político funcionara correctamente, se basaba en la alternancia en el poder de dos grandes partidos políticos, conocidos como los "partidos dinásticos":

  • El Partido Conservador: Liderado por Antonio Cánovas del Castillo, agrupó a los sectores más conservadores. Defendía la Iglesia, el sufragio censitario y las restricciones de libertades.
  • El Partido Liberal: Liderado por Práxedes Mateo Sagasta, reunió a los antiguos progresistas. Defendía la libertad de prensa, de asociación y el sufragio universal masculino (establecido en 1890).

Ambos partidos, a pesar de sus diferencias, defendían la monarquía, la Constitución de 1876 y la propiedad privada, lo que garantizaba la estabilidad del sistema.

Esta alternancia de poder quedaba garantizada porque el sistema electoral invertía la lógica de un esquema parlamentario tradicional, en el que la fuerza mayoritaria recibe el encargo de gobernar. En la Restauración, el gobierno se decidía de antemano y luego se "fabricaban" los resultados electorales.

La alternancia en el poder tenía como objetivo asegurar la estabilidad institucional y fue posible gracias a un sistema electoral corrupto y fraudulento, caracterizado por la compra de votos y la falsificación de actas. A este sistema electoral, basado en estas prácticas, se le denomina caciquismo.

El sistema funcionaba a partir de dos piezas clave:

  1. En primer lugar, el Ministro de Gobernación elaboraba el "encasillado", una lista de los candidatos que debían ser elegidos en cada distrito.
  2. A continuación, el Ministerio comunicaba los candidatos e instrucciones a los gobernadores civiles y los alcaldes.
  3. Por último, estos transmitían todas las directrices a los caciques.

Los caciques eran individuos que, por su poder económico e influencia social en las zonas rurales, controlaban las elecciones y conseguían los votos necesarios para que los candidatos "encasillados" ganaran. Este conjunto de tramas electorales para conseguir votos se conoce como "pucherazo". Para lograrlo, se recurría a la amenaza y la coacción de todo tipo: la manipulación de actas, la compra de votos, la intimidación a los votantes, etc.

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