Resumen Detallado de Don Quijote de la Mancha: Capítulos 1, 4 y 8
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Capítulo 1: El Nacimiento de un Caballero Andante
En este primer apartado se presenta a un hidalgo de unos 50 años, soltero y sin hijos, quien se llama Alonso Quijada (o Quesada o Quejana). El narrador nos cuenta que el hidalgo se obsesionó con los libros de caballerías de tal manera que hasta vendió algunas de sus tierras para comprar aún más ejemplares de este género. Sin embargo, por leer tantos libros de caballerías, el hidalgo pierde el juicio y decide hacerse caballero andante "para el aumento de su honra y para el servicio de su república".
Por ende, busca y limpia las armas que eran de su bisabuelo, pero no tiene celada de encaje (pieza de armadura para proteger la cabeza y el rostro), sino solo un casco, así que decide agregarle cartón. Cuando prueba su celada mal hecha con la espada para ver qué tan resistente es, la hace pedazos. Vuelve a agregar el cartón a la celada, pero esta vez le pone unas barras de hierro y no la vuelve a probar (de lo contrario, no solo destruiría con toda probabilidad la celada, sino también la ilusión).
A su caballo esquelético le pone un nuevo nombre, Rocinante, y decide llamarse a sí mismo, tras ocho días de contemplación, Don Quijote. Luego recuerda que Amadís de Gaula no se contentó con llamarse Amadís a secas, por lo que agrega "de la Mancha". Solo le falta una dama de quien enamorarse. Elige a Aldonza Lorenzo, una labradora que vivía cerca, y decide llamarla Dulcinea del Toboso, aunque ella no se entera de que ya es la dama de Don Quijote ni de que tiene otro nombre.
Capítulo 4: La Aventura de Andrés y el Regreso a la Aldea
Feliz por haber recibido la orden de caballería, Don Quijote se dirige a su aldea para recoger los víveres que le recomendó el ventero y para reclutar a un labrador vecino para ser su escudero. En el camino, Don Quijote escucha voces que vienen del bosque y se imagina que son de personas que necesitan su ayuda.
En el bosque halla a un labrador dándole azotes a un joven de unos 15 años llamado Andrés. Don Quijote le dice al labrador que es un cobarde por reñir a quien no puede defenderse; el labrador le explica que lo está castigando por no cuidar bien a su manada de ovejas y porque el joven dice que le debe dinero. Don Quijote le exige al labrador que le pague la deuda a su criado. El labrador le responde que Andrés tendrá que ir con él a su casa porque no trae el dinero consigo.
Sin embargo, Andrés no quiere ir con su amo porque dice que no es un caballero y que, una vez que Don Quijote se vaya, volverá a maltratarlo. Don Quijote le responde a Andrés que igual puede ser un caballero, dado que "cada uno es hijo de sus obras". Confía en que el labrador le pagará, amenaza con volver si no cumple su promesa y sigue su camino. Tras su partida, el labrador vuelve a atar a Andrés al árbol y le da tantos azotes que casi lo mata. Sin saber cómo terminó la historia de Andrés, Don Quijote sigue su camino muy satisfecho y, hablando para sí mismo, alude a la idea de que alguien está escribiendo sobre él.
Capítulo 8: La Memorable Aventura de los Molinos de Viento
En su camino encuentran entre treinta y cuarenta molinos de viento, y Don Quijote le dice a Sancho Panza que son gigantes y que van a entrar en batalla con ellos. Sancho le corrige y le dice que no son gigantes, sino molinos de viento; pero Don Quijote insiste en su fantasía y arremete contra ellos.
Le da una lanzada en el aspa, pero cuando un fuerte viento la mueve, rompe su lanza en pedazos y se lleva por delante a Don Quijote y a Rocinante. Sancho acude a ayudarlos y le recuerda que ya le había advertido que no eran gigantes. Don Quijote cree que fue el encantador Frestón quien convirtió a los gigantes en molinos para quitarle la gloria de su vencimiento.
Pasan esa noche al aire libre, descansando entre unos árboles, y Don Quijote desgaja un ramo de uno de ellos para reemplazar su lanza, ya que había leído que otro caballero hizo lo mismo cuando se quedó sin espada. Al día siguiente, Don Quijote le dice a Sancho que solo puede ayudarlo en batalla si es contra gente baja y canallas, pero que no debe interferir si es un altercado entre caballeros hasta que reciba la orden de caballería.