Resumen histórico de la Roma antigua: reyes, república y emperadores
Monarquía romana.
Rómulo, fundada la ciudad, llevó a cabo esto: acogió dentro de la ciudad a un gran número de vecinos, a los cuales por su edad llamó senadores e invitó al espectáculo de los juegos a las ciudades vecinas de Roma, y raptó a sus doncellas. Posteriormente fue nombrado rey Numa Pompilio, quien dio leyes y normas de conducta a los romanos, pero murió de una enfermedad, dividió en diez meses el año y estableció en Roma innumerables ceremonias religiosas y templos.
Le sucedió Tulo Hostilio, que amplió la ciudad, añadido el monte Celio, retomó las guerras, venció a los albanos y derrotó en combate a los fidenates y a los veyentes. Fulminado por un rayo ardió junto con su casa.
Tras este tomó el poder Anco Marcio. Peleó contra los latinos, añadió a la ciudad el monte Aventino y el Janículo, y fundó en la desembocadura del Tíber, cerca del mar, una ciudad.
Luego recibió el reino Prisco Tarquinio, el primero que entró en la ciudad triunfante. Este duplicó el número de senadores, edificó un circo en Roma e instituyó los juegos romanos. Además venció a los sabinos y construyó muros y cloacas.
Después tomó el poder Servio Tulio. Este sometió también a los sabinos, añadió a la ciudad tres montes: el Quirinal, el Viminal y el Esquilino, y excavó fosos alrededor de la muralla. Fue el primero de todos en ordenar un censo, pero fue muerto por un acto criminal de su yerno Tarquinio el Soberbio, hijo del rey al que él mismo había sucedido.
L. Tarquinio el Soberbio, séptimo y último de los reyes, perdió el poder. En efecto, un hijo de Tarquinio forzó a Lucrecia, mujer noble. Por este motivo los romanos reunieron al pueblo y privaron a Tarquinio del poder.
República romana.
T. Quincio fue enviado como dictador contra los galos, que habían llegado hasta Italia. Estos se habían asentado a cuatro millas de la ciudad, más allá del río Anio. Allí el más noble de los senadores, el joven Lucio Manlio, mató a un galo que lo provocaba y, arrebatado el torque de oro, recibió para siempre el sobrenombre de Torcuato.
Siendo cónsules Lucio Manlio Vulsón y Marco Atilio Régulo, la guerra fue llevada a África. El jefe romano fue vencido por Amílcar, jefe de los cartagineses. Pues, perdidas sesenta y cuatro naves, se retiró. Sin embargo, los cónsules llegaron hasta Cartago y, devastadas muchas ciudades, Manlio regresó victorioso a Roma y trajo a veintisiete mil prisioneros; Atilio Régulo permaneció en África. Este dispuso las tropas contra los africanos. Luchando contra tres generales de los cartagineses resultó vencedor, mató a dieciocho mil de los enemigos, hizo prisioneros a cinco mil junto con dieciocho elefantes. Entonces los cartagineses, vencidos, pidieron la paz a los romanos.
Siendo cónsules Publio Sulpicio y Cneo Fulvio, Aníbal, por miedo a los cónsules que venían con el ejército, se retiró a Campania.
Entre tanto, a Hispania, donde, muertos los dos Escipiones, no había ningún jefe romano, es enviado P. Cornelio Escipión, hijo de P. Escipión, que había hecho la guerra allí mismo. Este toma la ciudad de Cartago en Hispania, en la cual tenían los africanos todo el oro, la plata y el material de guerra, y además rehenes muy nobles, que habían recibido de los hispanos. También captura allí a Magón, hermano de Aníbal, al cual envía a Roma junto con los restantes.
En el mismo tiempo, Metelo realizó en Celtiberia distinguidas hazañas entre los hispanos. Le sucedió Q. Pompeyo. No mucho después fue enviado también Q. Cepión a esta misma guerra que un tal Viriato llevaba a cabo en Lusitania contra los romanos. Pero Viriato fue muerto por los suyos. Los asesinos de Viriato pidieron una recompensa al cónsul Cepión, pero obtuvieron la respuesta de que nunca agradó a los romanos que los generales fuesen asesinados por sus soldados.
Mientras estas cosas se llevan a cabo, los piratas infestaban todos los mares y a los romanos, vencedores en todo el orbe, la navegación en solitario les resultaba insegura. Se le encomendó a Cn. Pompeyo la guerra, la cual le puso fin en pocos meses con gran rapidez. Luego se le confió también la guerra contra el rey Mitrídates. Asumida la guerra, venció en una batalla de noche a Mitrídates en Armenia, saqueó los campamentos, mató a cuarenta mil hombres de este.
Mitrídates huyó con su mujer y dos compañeros. Después César, terminadas las guerras civiles en todo el mundo, regresó a Roma. Empezó César a actuar contra la costumbre de la libertad romana y se tramó una conjuración contra él por sesenta senadores y caballeros romanos. César fue atravesado por veintitrés puñaladas.
Imperio romano.
Así, terminadas las guerras en todo el orbe, Octaviano Augusto regresó a Roma. Gobernó él solo la república durante cuarenta y cuatro años, pues antes lo había hecho durante doce años con Antonio y Lépido. Así, desde el comienzo de su principado hasta el fin transcurrieron cincuenta y seis años. Murió a los setenta y seis años de muerte natural en Atela, ciudad de Campania. Fue enterrado en Roma, en el Campo de Marte, un hombre que no sin razón fue considerado en muchos aspectos semejante a un dios.
Le sucedió Tiberio, C. César Calígula, que emprendió la guerra contra los germanos, y no llevó a cabo ninguna acción de relevo. Mantuvo relaciones incestuosas con sus hermanas, reconoció incluso a una hija de una de ellas. Fue asesinado en palacio a los veintinueve años de edad, a los tres años, diez meses y ocho días de su mandato.
Luego recibió el poder Domiciano, el hermano menor de Tito, que en sus primeros años en el poder actuó con moderación; luego concitó contra sí mucho odio. Mató a los más nobles del senado. Mató también a sus primos; mandó, el primero, que se le llamase señor y dios. No permitió que ninguna estatua suya se colocase en el Capitolio a no ser de oro y de plata. La soberbia en él también fue abominable. En Roma construyó también muchos edificios, entre ellos el Capitolio, el Foro Transitorio, el Pórtico de los Dioses, el templo de Isis y Serapis y el estadio. Fue muerto en palacio en una conspiración de los suyos a los cuarenta y cinco años, en el décimo quinto de su mandato.
Le sucedió Nerva y Ulpio Crinito Trajano, nacido en Italia, en Hispania, de familia más antigua que ilustre. Pues su padre fue el primero en llegar a cónsul. Fue nombrado emperador en Agripina, en la Galia. Administró bien el asunto público y ampliou a lo largo y a lo ancho las fronteras del Imperio romano.
A partir de ahí se hizo cargo de la administración del Imperio romano Septimio Severo, oriundo de África, de la provincia de Tripolitania y de la ciudad de Leptis. Este primero fue abogado del tesoro público, luego tribuno militar, después, a través de muchos y variados oficios y magistraturas, llegó a administrar todo el asunto público. Restauró muchas construcciones en todo el mundo romano.
Español: Monarquía romana. Rómulo
Fundada la ciudad, llevó a cabo esto: acogió dentro de la ciudad a un gran número de vecinos, a los cuales por su edad llamó senadores e invitó al espectáculo de los juegos a las ciudades vecinas de Roma y raptó a sus doncellas. Posteriormente fue nombrado rey Numa Pompilio, quien dio leyes y normas de conducta a los romanos, pero murió de una enfermedad, dividió en diez meses el año y estableció en Roma innumerables ceremonias religiosas y templos. Le sucedió Tulo Hostilio, que amplió la ciudad, añadido el monte Celio, retomó las guerras, venció a los albanos, derrotó en combate a los fidenates y a los veyentes. Fulminado por un rayo ardió junto con su casa. Tras este tomó el poder Anco Marcio. Peleó contra los latinos, añadió a la ciudad el monte Aventino y el Janículo y fundó en la desembocadura del Tíber, cerca del mar, una ciudad. Luego recibió el reino Prisco Tarquinio, el primero que entró en la ciudad triunfante. Este duplicó el número de senadores, edificó un circo en Roma e instituyó los juegos romanos. Además venció a los sabinos y construyó muros y cloacas. Después tomó el poder Servio Tulio. Este sometió también a los sabinos, añadió a la ciudad tres montes: el Quirinal, el Viminal y el Esquilino, y excavó fosos alrededor de la muralla. Fue el primero de todos en ordenar un censo, pero fue muerto por un acto criminal de su yerno Tarquinio el Soberbio, hijo del rey al que él mismo había sucedido. L. Tarquinio el Soberbio, séptimo y último de los reyes, perdió el poder. En efecto, un hijo de Tarquinio forzó a Lucrecia, mujer noble. Por este motivo los romanos reunieron al pueblo y privaron a Tarquinio del poder.
República romana.
T. Quincio fue enviado como dictador contra los galos, que habían llegado hasta Italia. Estos se habían asentado a cuatro millas de la ciudad, más allá del río Anio. Allí el más noble de los senadores, el joven Lucio Manlio, mató a un galo que lo provocaba y, arrebatado el torque de oro, recibió para siempre el sobrenombre de Torcuato.