Resumen de la Odisea: El Regreso de Odiseo al Palacio de Ítaca
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Canto 17: El regreso de Odiseo al palacio
Telémaco encarga a Eumeo (el porquero) que lleve a Odiseo al palacio real. Se despide de ambos y se reencuentra con su madre, Penélope. Luego, cuando acabaron de hablar, Teoclímeno (un miembro del séquito de Penélope) le asegura a la reina que su marido ya estaba allí. Odiseo, al llegar, vio a su perro Argos; posteriormente se dirigieron hacia Telémaco, el cual dio pan y carne a su padre. Todos los pretendientes se preguntan quién sería ese mendigo. Antínoo insulta a Odiseo. Odiseo dijo que iría por las noches a ver a su mujer para evitar que le descubrieran. En este contexto, se presentan también Melantio (el cabrero) y Filetio (el vaquero).
Canto 18: La pelea de los mendigos
Llega al palacio Iro, un mendigo al que utilizaban como mensajero. Iro vio a Odiseo (vestido de mendigo) y temió que le quitara su porción de limosna. Odiseo descubrió su torso y decidió no matar a Iro; sin embargo, con un solo golpe, Odiseo derribó a Iro. Los pretendientes festejaron el triunfo de Odiseo. Penélope le estaba esperando. Antínoo dijo que, hasta que Penélope no se pronunciara, los pretendientes no abandonarían el palacio. Melantio insultó a Odiseo y, más tarde, Eurímaco le volvió a insultar. Odiseo se enfadó e intervino su hijo Telémaco, diciendo que dejaran de molestar al anciano mendigo.
Canto 19: El reconocimiento de la cicatriz
Euriclea reconoce a Odiseo mientras le lavaba los pies. Euriclea lo descubre al tocar su cicatriz, la cual se hizo en Delfos (Parnaso) cazando un jabalí. Odiseo amenaza a Euriclea con matarla si revela su identidad. Euriclea dice que no lo va a hacer y que va a señalarle a todas las sirvientas que le han traicionado. Penélope se encuentra con Odiseo y le pregunta sobre su esposo. Odiseo afirma que le vio hace mucho tiempo y le describe con detalle el broche que llevaba. Finalmente, Odiseo le asegura que llegará pronto porque se encuentra en el Oráculo de Zeus en Dodona.
Canto 20: Los últimos preparativos y presagios
Odiseo pide una señal y Zeus lanza un trueno en medio del cielo azul. Este gesto es entendido por uno de los sirvientes como una señal de victoria sobre los pretendientes. Odiseo aprovecha para observar quién es fiel al desaparecido rey para, por tanto, conservarles la vida. Un profeta amigo de Telémaco avisa a los pretendientes de que pronto los muros se mancharán con la sangre de ellos. A pesar de que algunos de ellos dan crédito a la profecía y huyen, la gran mayoría se ríe de ella.