El Retraso Industrial de España en el Siglo XIX: Causas y Consecuencias Económicas
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La Economía Española en el Siglo XIX: Un Desarrollo Industrial Retrasado
La economía española del siglo XIX se enmarca dentro del proceso de la Revolución Industrial, iniciada en el Reino Unido. En España, este proceso fue de lento crecimiento y de notable atraso en comparación con Europa Occidental, Estados Unidos y Japón. España formó parte del conjunto de países y regiones periféricas con una industrialización deficiente. El proceso de industrialización en España se inició a partir de 1830 cuando, tras la independencia de las colonias americanas, se repatriaron los capitales españoles. A finales del siglo XIX, se habían industrializado principalmente el País Vasco, Asturias y Cataluña.
Aun así, a comienzos del siglo XX, España seguía siendo un país eminentemente agrícola con un sector industrial muy limitado, incapaz de competir en el mercado exterior. No sería hasta la década de 1960 cuando España completaría su industrialización. Durante el siglo XIX, la economía se basó principalmente en la agricultura. La riqueza provenía del cultivo de la tierra, donde prevalecía el cultivo extensivo del cereal, del olivo y de la vid, que conformaban la trilogía mediterránea de secano, con rendimientos escasos, propios de una agricultura de subsistencia. Solo en los cultivos especializados de huerta y árboles frutales del litoral mediterráneo se aplicaba una explotación más avanzada y con mayores rendimientos.
La propiedad de la tierra cambió de manos como resultado de las desamortizaciones, que consistieron en poner en el mercado las propiedades que permanecían en manos muertas. El transporte y el comercio mejoraron significativamente con la creación de una red ferroviaria y con el establecimiento de un mercado único al suprimirse las aduanas interiores, aunque estos avances no fueron suficientes para impulsar una industrialización robusta.
Peculiaridades de la Industrialización Española
La Revolución Industrial en España se concentró en el País Vasco, Asturias y Cataluña. En el resto del territorio, la industrialización fue mucho menor, manteniéndose muy alejada de los logros obtenidos en otros países europeos como Gran Bretaña, Francia, etc. A comienzos del siglo XX, España seguía presentando un escaso desarrollo industrial, representando apenas un quinto de la renta nacional.
Factores Clave del Atraso Industrial Español
- Una economía agraria sin modernizar: Pervivía una mayoría de campesinado pobre y hambriento, sin capacidad económica para adquirir la producción industrial.
- Elevada tasa de analfabetismo: Impidió la formación de trabajadores con el nivel profesional y técnico necesario para el desarrollo y la utilización de la tecnología industrial. El capital humano era, por tanto, escaso.
- Ausencia de un mercado nacional: La deficiente red de transportes y comunicaciones terrestres dificultaba y encarecía los intercambios en el interior de España. Se mantenían los mercados locales y comarcales, propios del Antiguo Régimen.
- Escasez de capitales: Fue otra traba importante que requirió la importación de inversiones extranjeras (francesas y belgas en su mayoría). La agricultura era incapaz de producir los suficientes beneficios que permitieran la acumulación de grandes capitales. La burguesía y la nobleza preferían invertir en la compra de tierras desamortizadas o deuda pública —inversiones seguras, sin riesgo, aunque con bajos beneficios— antes que arriesgar sus capitales en financiar inversiones industriales. El capital invertido en la industria española provino, en gran medida, del extranjero y de las ayudas estatales.
- Falta de fuentes de energía: Se caracterizó por la escasez de cursos de agua y la mala calidad del carbón nacional.