La Revolución de 1868 y el Auge del Movimiento Obrero en el Sexenio Democrático Español
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El Apogeo del Movimiento Obrero (1868-1874)
Durante el Sexenio Democrático (1868-1874), se produjo el apogeo del Movimiento Obrero, favorecido por la legalización de las organizaciones obreras y por el clima de libertad que permitió la Constitución de 1868.
Vías de Reivindicación Obrera
Los obreros emplearon dos vías principales para reivindicar sus derechos:
- La Acción Directa: Contra los empresarios, mediante la realización de huelgas y la creación de sindicatos. Esta vía fue elegida principalmente por los anarquistas.
- La Acción Política: Destinada a presionar a las autoridades mediante elecciones, actos multitudinarios y formaciones políticas que debían convertirse en partidos de masas. Esta vía fue preferida por los socialistas.
La Internacional en España: Anarquismo y Socialismo
En la Primera Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), creada en 1864, la división entre la tendencia anarquista y la tendencia socialista quedó patente. Ambas corrientes llegarían a España con escasa diferencia de años:
La Corriente Anarquista (Bakuninista)
Inspirada por Mijaíl Bakunin, fue difundida en España por el italiano Giuseppe Fanelli, quien mostró una gran capacidad para conseguir adeptos. Los bakuninistas contaron con más de 30.000 afiliados, repartidos en su mayoría por Valencia, Cataluña y Andalucía. En esta última región, se dotó al disperso movimiento obrero de estrategias de lucha y de una clara conciencia de clase.
La Corriente Socialista (Marxista)
De inspiración marxista, fue conocida gracias a Paul Lafargue, quien viajó a Madrid y difundió sus teorías entre un reducido grupo de intelectuales y obreros especializados muy concienciados, como los tipógrafos, liderados por Pablo Iglesias.
Tras el golpe de Estado del General Pavía, las organizaciones obreras quedarían relegadas a la clandestinidad.
La Revolución de 1868: La Gloriosa
La acentuación de la crisis política y económica desde 1866 propició un estallido revolucionario, conocido como La Gloriosa, que se inició en Cádiz el 19 de septiembre de 1868.
Desarrollo y Consecuencias
La Armada, al mando del general Juan Bautista Topete, se sublevó con el apoyo de los generales Juan Prim y Francisco Serrano. De forma inmediata, la revuelta se extendió por Andalucía y, una vez más, desde el sur se propagó a todo el país, adoptando la clásica fórmula de las juntas revolucionarias.
La derrota en Alcolea de las tropas fieles a Isabel II obligó a la reina a exiliarse a Francia.
El Gobierno Provisional
Tras el triunfo de la revolución, se constituyó un Gobierno Provisional bajo la presidencia de Francisco Serrano, del que formaban parte el general Prim y políticos destacados como Práxedes Mateo Sagasta, Laureano Figuerola y Manuel Ruiz Zorrilla.