La Revolución de 1868 y el Reinado de Amadeo de Saboya: Crisis y Transformación en España

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1. La Revolución de 1868: La “Gloriosa” y el Gobierno Provisional (1868-1870)

Causas de la Revolución

Las causas políticas de la revolución de septiembre de 1868, llamada la “Gloriosa”, fueron el autoritarismo moderado, la división de los moderados, la crisis política originada por la muerte de O'Donnell y Narváez, y el pacto de Ostende entre progresistas, demócratas y unionistas.

Las causas económicas fueron la crisis financiera e industrial, la hambruna, la crisis ferroviaria y la crisis del sector algodonero.

Desarrollo de la Revolución

Ante estas circunstancias, comenzó el pronunciamiento militar de la “Gloriosa” y el Manifiesto de “Viva España con honra”. El alzamiento se inició en Cádiz al mando de los generales Serrano, Dulce, Prim y Topete. Se constituyeron juntas provinciales que organizaron el levantamiento. El movimiento se extendió rápidamente sin hallar apenas resistencia.

El gobierno y la Corona se encontraron completamente aislados. Así, cuando las fuerzas isabelinas, al mando del marqués de Novaliches, fueron derrotadas en el Puente de Alcolea (Córdoba), Isabel II, que estaba veraneando en San Sebastián, no vio más salida que exiliarse a Francia.

El poder político fue ejercido por la Junta Revolucionaria de Madrid, que confió la jefatura del estado al general Serrano. Este procede a la formación de un gobierno provisional, encabezado por el general Prim.

Pronto empiezan a surgir contradicciones entre el espíritu demócrata de las juntas, que demandan la supresión de las quintas y del impuesto de consumos, y la actitud del gobierno provisional que, desbordado por el comienzo de la guerra colonial en Cuba (que durará diez años), llamada Grito de Yara en 1868, incumple el compromiso de modificar el reclutamiento militar.

Medidas del Gobierno Provisional y Convocatoria a Cortes

El Gobierno provisional se apresura a tomar medidas para estabilizar la Revolución: la disolución de las Juntas (cuyos miembros son traspasados a las Diputaciones), el control de la administración del Estado, y la convocatoria de Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino.

Dicha convocatoria abría paso al segundo de los objetivos de la Revolución: la configuración jurídico-política de un régimen democrático. Las elecciones dieron la mayoría a la coalición de unionistas, progresistas y demócratas, con lo que se estableció la monarquía democrática, aunque los republicanos, que obtuvieron setenta escaños, estaban presentes en la oposición.

1.1. La Constitución de 1869

Olózaga preside la comisión constitucional que prepara el nuevo texto, inspirado en las constituciones precedentes de 1812 y 1837. Entre sus características encontramos:

  • Una amplia declaración de derechos: derecho de “habeas corpus”, por el cual no se puede entrar en las casas sin una orden judicial.
  • Soberanía nacional.
  • Las Cortes son elegidas por sufragio universal y el poder legislativo queda establecido en dos cámaras con iguales competencias:
    • Congreso: compuesto por un diputado por cada 40.000 habitantes, elegidos por sufragio universal directo por los varones mayores de 25 años.
    • Senado: formado por varones mayores de cuarenta años elegidos entre las altas autoridades civiles, militares y religiosas.
  • El poder del rey se concebía como el de un monarca constitucional y democrático con irresponsabilidad política, ya que sus actos deben estar refrendados por los ministros. Se le otorga iniciativa legislativa y capacidad de convocar y disolver las Cámaras.
  • El poder judicial residía en los Tribunales de Justicia. Se admite el juicio por jurado popular para todos los delitos políticos y comunes.
  • La administración local: se reconoce el principio de autogobierno de los municipios.
  • La cuestión religiosa cambió al reconocerse el derecho a la libertad de cultos, en lo que destaca Castelar.

Tras aprobarse la constitución, Serrano se hace cargo de la regencia. El jefe del estado del gobierno provisional es Serrano y el jefe del Gobierno es Prim. El ministro Figuerola, dentro del ámbito económico, realiza medidas librecambistas, estableciendo la peseta como moneda oficial del país y una nueva ley de minas que da facilidades a los extranjeros para comprar minas. De nuevo se volvió a impulsar, aunque con menos fuerza, la desamortización eclesiástica, lo que hizo que muchos españoles dejaran de apoyarles.

2. El reinado de Amadeo de Saboya (1871-1873)

La Búsqueda de un Rey y la Elección de Amadeo

La búsqueda de un rey democrático resulta para Prim una tarea más compleja de lo esperado. Buscó en Portugal, pero no querían unirse con España; también buscó en España, pero no se quería continuar con la monarquía borbónica. También buscó en Francia, Italia y Escandinavia, y al buscar en Alemania provocó la guerra franco-prusiana. Finalmente, el príncipe italiano Amadeo de Saboya aceptó el trono de España.

Prim fue asesinado el 27 de diciembre de 1870. Este hecho contribuye a las divisiones entre progresistas, unionistas y demócratas, y hubo oposición de los republicanos, los carlistas y los partidarios del príncipe Alfonso.

Inestabilidad Política y Abdicación

Amadeo tuvo que apoyarse en dos grupos relativamente irregulares:

  • El constitucional: liderado por Sagasta, formado por unionistas y los moderados del partido progresista.
  • El radical: dirigido por Ruiz Zorrilla, en el que se encuadran progresistas y demócratas, partidarios de reformas más radicales.

La sucesión de gobiernos en España, como los de Serrano, Sagasta y Ruiz Zorrilla, estuvo marcada por la manipulación electoral y la inestabilidad socioeconómica. A esto se sumó la oposición de republicanos y carlistas, con levantamientos como el de El Ferrol y la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Durante este período, España también enfrentaba la Guerra de Cuba. La situación se complicó con los esfuerzos de Cánovas para restaurar la monarquía con Alfonso XII y el descontento de parte del Ejército que no aceptaba a Amadeo como rey. Finalmente, el 11 de febrero de 1873, Amadeo abdicó y se proclamó la I República Española.

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