La revolución dramática en La buena guardia de Lope de Vega
Género Literario y Ruptura de Acción en La buena guardia
La buena guardia es una de las comedias de tema hagiográfico del dramaturgo Lope de Vega, aunque no está protagonizada por un santo canonizado, sino por pecadores. El texto dramatiza el tema de una monja que huye del convento seducida por un galán. La Virgen, de quien la monja continúa siendo muy devota pese a sus pecados, ocupa el puesto de la fugitiva hasta que esta, arrepentida, torna al convento sin que su ausencia haya sido notada. El teatro fue el género literario más innovador y de mayor éxito en el siglo XVII.
Se formaron compañías teatrales y, en algunas ciudades, se abrieron locales dedicados a las representaciones: los corrales de comedias. A estos corrales acudía numeroso público, casi diariamente.
Las obras duraban dos o tres horas y se representaban por la tarde para aprovechar la luz del día. El escenario nunca quedaba vacío, ya que entre los actos se representaban todo tipo de actuaciones.
Los decorados y el vestuario eran pobres.
El deseo de satisfacer los gustos y exigencias del público fue lo que impulsó a Lope de Vega a renovar el teatro español de la época.
Para Lope, la acción de una comedia debía de ser rápida y el público debía poder identificarse fácilmente con las costumbres y los valores de los personajes.
La Renovación Teatral de Lope de Vega
La renovación teatral de Lope de Vega se caracteriza por los siguientes puntos:
- Mezcla de lo trágico y lo cómico en una misma obra
Esto iba en contra de las normas clásicas. Esta mezcla proporcionaba a la obra mayor variedad y animación.
- Ruptura de la regla de las tres unidades
Los humanistas del Renacimiento habían establecido que la obra teatral debía limitarse a una única acción (unidad de acción) y esta debía desarrollarse en el tiempo máximo de un día (unidad de tiempo) y en un solo espacio o lugar (unidad de lugar). En La buena guardia, resulta obvia la ruptura de la unidad de tiempo y de la unidad de lugar.
La obra, tal y como nos muestran las acotaciones implícitas, transcurre en tres años, necesarios para que doña Clara haga su penitencia antes de regresar al convento, rompiendo así con la unidad de tiempo. En lo referente a la regla de espacio, la monja, Carrizo y Félix se marchan de Ciudad Rodrigo, por lo tanto trasladan la acción a otros lugares, rompiendo esta unidad.
Lope, por el contrario, introdujo acciones aledañas y secundarias que sirvieran de contraste a la principal. Amplió el tiempo de la obra para poder presentar todos los sucesos posibles y situó la acción en múltiples escenarios para poder dar mayor variedad al espectáculo. Hay dos tramas distintas: la protagonizada por la protagonista y sus 2 acompañantes cuando marchan del convento, y la protagonizada por los ángeles que toman la apariencia de los tres huidos. Las dos tramas de la obra se separan en el momento en que la abadesa con Carrizo y Félix se marchan, y vuelven a unirse cuando esta regresa años después. Paralelamente a lo que sucede en el convento, se representa lo acontecido a doña Clara desde su marcha. Por lo tanto, a mi parecer, Lope sí que rompe en esta obra con las tres reglas clásicas.