La Revolución Libertadora: El fin de la segunda presidencia de Perón
El levantamiento de septiembre de 1955
El 16 de septiembre estalló un levantamiento en Córdoba encabezado por el general Eduardo Lonardi y secundado por el general Pedro Eugenio Aramburu. Las tropas leales a Perón no pudieron sofocarlo. La Marina, liderada por el almirante Isaac Rojas, encabezó el golpe contra Perón: sus naves bloquearon Buenos Aires y su estado mayor amenazó con volar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud.
El Ministro de Guerra, general Lucero, pidió parlamentar y leyó una carta en la que Perón solicitaba la negociación de un acuerdo. La carta no hablaba de renuncia, sí de renunciamiento, pero la Junta de Generales Superiores del Ejército decidió considerarla como una renuncia y negociar con los golpistas, mientras miles de peronistas fieles, encolumnados detrás de la CGT, pedían armas para defender a lo que consideraban su gobierno.
El 20 de septiembre, Perón se refugió en la embajada del Paraguay y en la cañonera que lo llevó a Asunción, marcando el comienzo de su largo exilio de casi 17 años.
Situación político-económica durante la segunda presidencia
Durante la Segunda Guerra Mundial, Argentina llenó sus arcas de dinero mediante la exportación de materias primas (cereales y carnes, principalmente) a los países beligerantes europeos, sobre todo a Gran Bretaña. Fue una época de gran prosperidad para el país. Sin embargo, dicha situación cambió cuando Estados Unidos colocó sus excedentes agrícolas en Europa, lo cual limitó las exportaciones de Argentina. Todas estas medidas generaron la reducción de la inflación y el reequilibrio de la balanza de pagos. Pese a eso, no se obtuvieron cambios significativos en lo que respecta al agro y a la industria.
Sucesivos enfrentamientos con la Iglesia y con los sectores más conservadores del agro y la industria enrarecieron el clima político.
El bombardeo de Plaza de Mayo
El primer intento golpista ocurrió el 16 de junio de 1955. Con el supuesto objetivo de matar a Perón, aviones de la Marina y de la Fuerza Aérea, con escaso apoyo del Ejército, bombardearon la Plaza de Mayo. Fue una masacre de ciudadanos de a pie. Se estimó en unos mil muertos, aunque las cifras oficiales nunca se conocieron. Perón se había refugiado en el Ministerio de Guerra y los conspiradores finalmente se rindieron.