La Revolución Neolítica: Transformación y Progreso en la Prehistoria

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La Prehistoria y sus Etapas

La prehistoria, la etapa más larga de la humanidad, se divide básicamente en tres períodos principales: paleolítico, neolítico y edad de los metales. El paleolítico abarca el proceso de hominización, una tecnología lítica primitiva y un tipo muy básico y elemental de vida grupal humana.

Entre 9000 y 4000 a. C., una serie de cambios fundamentales conocidos como la Revolución Neolítica tuvieron lugar en diferentes partes del planeta. El surgimiento de la agricultura y la ganadería transformó radicalmente las formas de vida de las personas, afectando la obtención de alimentos, la organización social, las creencias religiosas, el tipo de asentamiento y la tecnología.

En el caso de la Península Ibérica, los estudios sitúan hacia el año 6000 a. C. los primeros cambios de la Revolución Neolítica en nuestro territorio, innovaciones que probablemente vendrían del Cercano Oriente a lo largo del lado mediterráneo.

Principales Cambios del Neolítico

Los principales cambios económicos, sociales y culturales que provocó el Neolítico con respecto al Paleolítico fueron los siguientes:

Cambios Económicos

Intercambios económicos: con el cultivo de la tierra y la domesticación y explotación de animales, se desarrolló una economía productora. Esta nueva forma de subsistencia fue progresiva y se sumó a la economía depredadora basada en la caza, la pesca y la recolección, que no ha desaparecido por completo y se convirtió en una fuente complementaria para obtener alimentos. La disponibilidad de alimentos aumentó, lo que llevó al crecimiento de la población.

Además de la agricultura y la ganadería, han surgido nuevas actividades económicas, como la cerámica, la producción textil...

Todo esto fue acompañado y se benefició de un cambio tecnológico, ya que la tecnología de piedra pulida reemplazó la técnica de piedra tallada paleolítica.

Cambios Sociales

Intercambios sociales: frente a la existencia de grupos nómadas organizados en el Paleolítico, la nueva sociedad productora se estableció, dando lugar en la Península Ibérica a las primeras ciudades estables, con casas y estructuras más complejas en comparación con los refugios y campamentos provisionales de las sociedades paleolíticas. La existencia de asentamientos o aldeas estables, la organización de actividades económicas y otros factores conducirán a una especialización de tareas (agricultores, pastores, ganaderos, artesanos ...), dando una mayor complejidad a la sociedad neolítica.

Cambios Culturales

Intercambios culturales: las innovaciones neolíticas han dado lugar a nuevas creencias y formas de religiosidad, así como a una estética artística muy particular.

El luto a los muertos paleolíticos se mantuvo, pero de una manera más compleja y evolucionada: entierro en tumbas con rico ajuar funerario o incineración. La fertilidad y las fuerzas de la naturaleza también estaban dotados de complejidad, posiblemente con ritos propiciatorios a este respecto. Surgen figuras específicas relacionadas con fenómenos específicos (lluvia, sol, luna, ríos, tierra ...), y las figuras de la diosa madre simbolizan la protección para garantizar las buenas cosechas.

Cultura Megalítica: Arquitectura y Arte

Finalmente, durante el Neolítico avanzado y en los cimientos de la Edad del Metal, en la Península Ibérica y en el archipiélago balear, aparecería la llamada cultura megalítica, con las primeras manifestaciones genuinamente arquitectónicas desde un punto de vista técnico y artístico.

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