La Revolución Rusa: Estrategias Bolcheviques y Consecuencias de la Guerra Civil

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Como estrategia, los bolcheviques incrementaron la centralización política, crearon el Ejército Rojo, al frente del cual se puso Trotski, y se llevó a cabo la política económica del llamado Comunismo de Guerra.

La Intervención Extranjera

La Guerra Civil fue un concierto sin frentes definidos. A principios de 1919, las tropas británicas, francesas y japonesas se retiran, y el Ejército Rojo toma la iniciativa y muestra mayor capacidad organizativa y estratégica. En 1920, a finales, la guerra que enfrentaba a polacos y comunistas rusos quedó resuelta, y para principios de 1921, los Ejércitos Blancos quedaron destrozados y sus restos se dirigieron al exilio.

La Guerra Civil alteró completamente los planes de Lenin y los bolcheviques sobre la revolución. El Comunismo de Guerra, que supuso la nacionalización de la industrialización y la prematura socialización del campo, supuso también la erradicación de cualquier disidente, que había sido una de las características del partido. La intervención de las potencias extranjeras y la expansión de la revolución a otros países trastocaron el desarrollo de la revolución.

Lenin nunca había dudado de la hegemonía de los bolcheviques en el proceso revolucionario, pero contemplaba la colaboración con otros partidos, especialmente con los socialistas revolucionarios, que estaban muy implantados en el campo, mientras que los bolcheviques no. Esa colaboración era uno de los instrumentos en la alianza de obreros y campesinos.

Consecuencias Económicas y Políticas

Desde el punto de vista económico, la guerra y el Comunismo de Guerra fue un varapalo en las intenciones de Lenin:

  1. Porque Rusia quedó aislada en el panorama internacional.
  2. Porque Lenin había contado con la ayuda de capital y recursos del exterior.
  3. Porque la Guerra Civil complicó el problema de las nacionalidades.

El Problema de las Nacionalidades

El Imperio Zarista era un mosaico de nacionalidades, de lenguas, etnias y culturas, que los zares habían logrado mantener la unidad mediante un violento “proceso de rusificación”, apoyado por los ejércitos establecidos en todos los territorios.

Los bolcheviques habían apoyado en principio el Principio de Autodeterminación de los Pueblos como uno de los principios irrenunciables del internacionalismo proletario. Esto planteaba un problema: ¿cómo hacer compatible este principio con las distintas naciones que existían dentro de la Rusia Soviética si en algún momento tendrían el derecho a decidir?

En 1923 se modificó la constitución, estableciéndose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) mediante un Estado Federal, formada por la República de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucásica. Un año después se incorporaron Uzbekistán y Turkmenistán, y en 1929 se añadió Tayikistán.

Esta estructura federal suponía el autogobierno de cada una de estas repúblicas, que solo estaban unidas a través del gobierno central. Para evitar el peligro de tensiones separatistas, se optó por la incorporación de las élites locales al Partido Comunista de la Unión Soviética e incorporándolas a los aparatos centrales del partido.

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