Revolución de los transportes y migración europea: Canal de Castilla y salarios reales en Irlanda (siglo XIX)
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Revolución de los transportes: El Canal de Castilla
El Canal de Castilla constituyó una auténtica revolución en los transportes. Una barcaza de canal aportaba una capacidad de 726 toneladas. La velocidad media era de 6 km/h; más tarde se aumentó la velocidad con la máquina de vapor.
Evolución de los salarios reales en Irlanda (1850-1913)
Durante el siglo XIX emigraron de Europa 60 millones de personas. Los emigrantes eran jóvenes que vivían en ciudades europeas y provenían de actividades económicas urbanas. Se puso en marcha un proceso de selección en la composición de la emigración: marchaban los mejores, los más alfabetizados, jóvenes y varones.
Fases de la emigración
- Fase introductoria
- Fase de crecimiento
- Fase de saturación
- Fase de retroceso
La emigración se desarrolló en forma de olas migratorias desde los países de origen. Este proceso redistribuyó la población europea y, con ello, el trabajo por amplias zonas del mundo. En Europa, el trabajo era un bien abundante que buscaba alternativas lucrativas en zonas dotadas de tierras abundantes. Los flujos migratorios y las transferencias de trabajo tendieron a hacer converger el ratio cantidad de trabajo / cantidad de tierra entre países y continentes.
Al disminuir la oferta de trabajo en los países de origen, las economías industriales y agrarias experimentaron una mayor escasez de mano de obra, lo que provocó un aumento de los salarios.
En el gráfico se presenta la evolución de los salarios reales en Irlanda a partir de la crisis de la patata en los años cuarenta del siglo XIX. Antes de que comenzara la emigración a América, los salarios se mantenían en niveles estables. Cuando se inició el proceso migratorio, los salarios reales aumentaron considerablemente. El gráfico muestra una evolución similar de los salarios en la construcción y en el sector agrícola; esto fue el resultado de la integración de la economía irlandesa.
El salto en el poder adquisitivo fue enorme: los salarios se doblaron en menos de medio siglo. La presión demográfica sobre los recursos naturales retrocedió, pasando de niveles próximos al mínimo de subsistencia a otros en los que la productividad y los rendimientos agrarios eran superiores.
La emigración, al reducir la presión demográfica sobre la tierra, permitió aumentar la productividad del trabajo agrario y también su retribución. El resultado de la escasez de mano de obra en otros sectores urbanos, como la construcción, fue paralelo y muy similar al aumento de los salarios reales en el sector agrario.
Conclusión
En conjunto, la revolución de los transportes (ejemplificada por el Canal de Castilla) y las grandes olas migratorias del siglo XIX transformaron la distribución de la mano de obra y contribuyeron a la mejora de los salarios reales y la productividad, tal y como se observa en el caso irlandés tras la crisis de la patata.