Las Revoluciones Europeas del Siglo XIX: Liberalismo y Nacionalismo (1820, 1830, 1848)
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 2,49 KB
Nuevas Oleadas Revolucionarias: 1820, 1830 y 1848
Los intentos de la Restauración para volver al Antiguo Régimen fracasaron. En algunos lugares surgieron revoluciones en las que influyeron principalmente dos factores:
Factores Clave de las Revoluciones
La afirmación del sentimiento nacional: La invasión napoleónica había exacerbado entre las poblaciones el sentimiento de pertenecer a una nación.
La defensa del liberalismo: Una doctrina política que rechazaba el absolutismo y trataba de recuperar los derechos y libertades alcanzados en la Revolución Francesa.
Revoluciones de 1820
En España, en 1820, el teniente coronel Riego se pronunció contra la monarquía absoluta de Fernando VII. Esto dio comienzo a una nueva etapa liberal.
En 1821, el pueblo griego se sublevó contra el Imperio Otomano y logró su independencia en 1829.
Los movimientos revolucionarios se extendieron por algunos estados italianos.
Revoluciones de 1830
En 1830, Carlos X de Francia fue derrocado tras su intento de gobernar de manera absoluta. Le sucedió Luis Felipe de Orleans, que implantó una monarquía liberal.
En Bruselas se produjo un levantamiento contra el rey de los Países Bajos, que desembocó en la independencia de Bélgica en 1831.
En 1830, Polonia se levantó contra el Imperio Ruso, pero la sublevación fue reprimida duramente.
También hubo revueltas en algunos Estados italianos, aunque fracasaron.
Las Revoluciones de 1848
Las revoluciones de 1848 afectaron a numerosos países. Además de los ideales liberales y nacionalistas, en estas tuvieron importancia las demandas sociales de las clases populares. Hubo un componente democrático, ya que se reivindicó el sufragio universal masculino.
La revolución comenzó en Francia en febrero de 1848. Se derribó la monarquía de Luis Felipe de Orleans, cada vez más conservadora y corrupta, y se proclamó la Segunda República. El nuevo gobierno elaboró la Constitución de 1848, de carácter moderado, y se convocaron elecciones, en las que triunfó Luis Napoleón Bonaparte, que se convirtió en el presidente de la República. Sin embargo, su gobierno se hizo cada vez más autoritario, hasta que, finalmente, dio un golpe de Estado y proclamó en 1852 el Segundo Imperio.