El Rigor del Procedimiento Judicial y la Retórica del Derecho
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El Concepto de Justicia y el Orden Procesal
—¡Eso es, Justicia!
—Señores… si no me atenderéis, nada conseguiremos. Nadie puede tomarse la justicia por su mano, que la justicia no es atropello ni venganza, y summum ius, summa iniuria. La justicia es todo orden, y el orden es todo razón, y la razón es todo procedimiento, y el procedimiento es todo lógica. Barbara, Celarent, Darii, Ferioque, Baralipton… Depositad en mí vuestros agravios y querellas, que todo ha de unirse a este proceso que conmigo traigo.
—¡Horror! ¡Aún ha crecido!
La Acumulación de Delitos y la Satisfacción Jurídica
—Constan aquí otros muchos delitos de estos hombres y a ellos han de sumárseles estos de que ahora les acusáis. Y yo seré parte en todos ellos; solo así obtendréis la debida satisfacción y justicia. Escribid, señor secretario, y vayan deponiendo los querellantes.
—¡Y después, justicia!
—¡Gente indocta, gente inculta, gente ignorante, gente incivil! ¿Qué idea tenéis de la justicia? No basta que os digáis perjudicados si no pareciese bien claramente que hubo intención de causaros perjuicio, esto es, fraude o dolo; que no es lo mismo aunque la vulgar acepción los confunda. Pero sabed…, que en el caso…
—Los culpables…
—¡Y cómo pudiera ser si os obstináis en negar la verdad de los hechos!...
—¿Ni más claro delito?
Diferenciación Jurídica: Del Robo al Hurto
—Sabed que robo no es lo mismo que hurto; y mucho menos que fraude o dolo, como dije primero. Desde las Doce Tablas hasta Justiniano, Triboniano, Emiliano y Tiberiano…
—Y que todo conste en proceso.
—Escribid, escribid luego, señor secretario.
—¡Ya hablaréis donde os pesará!
—Ya hablará cuando le corresponda, que a todos ha de oírse en justicia… Escribid, escribid. En la ciudad de…, a tantos… no sería malo proceder primeramente al inventario de cuanto hay en la casa.
Garantías y Fianzas en el Proceso
—¡Tregua a la pluma!...
—Y proceder al depósito de fianza por parte de los querellantes, porque no pueda haber sospecha de su buena fe. Bastará con dos mil escudos de presente y caución de todos sus bienes…
—¿Dos mil escudos?
—¡Ocho debieran ser! Pero basta que seáis personas de algún crédito para que todo se tenga en cuenta, que nunca fui desconsiderado…
—¡Pasar por eso!
—¿Cómo? ¿Así se atropella a la Justicia? Ábrase proceso separado por violencia y mano airada contra un ministro de Justicia en funciones de su ministerio.
—¿Hombre y loco, decís? Hablen con respeto. Escribid, escribid que hubo también ofensas de palabra…