Roles y Profesionalización en la Intervención Social: Mediación, Educación y Trabajo Social
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Roles Profesionales Clave en la Intervención Social
Diferencias entre el Educador Social y el Trabajador Social
Mientras que el Educador Social es un agente educativo que interviene en la realidad sociocultural para intentar mejorarla o contribuir al desarrollo de diferentes colectivos a través de técnicas educativas (como informes sociales, acompañamiento, dinamización y elaboración de programas socioeducativos), el Trabajador Social ejerce una actividad que pretende mejorar las condiciones tanto económicas como sociales en diversos colectivos.
El Trabajador Social trabaja específicamente con aquellos grupos que precisan una atención especial, incluyendo:
- Personas mayores (tercera edad)
- Personas con discapacidad
- Personas maltratadas
- Reclusos
- Víctimas del terrorismo
- Inmigración y minorías étnicas
- Menores en exclusión social
- Drogodependencias y otras adicciones
- Prostitución, entre otros.
La Mediación como Estrategia de Integración Social
La mediación, como modo de resolución de conflictos, se ha expandido en numerosos ámbitos: la familia, los establecimientos escolares y los barrios. Este fenómeno plural no debe reducirse a una simple técnica de resolución de conflictos; por el contrario, se inserta en un movimiento más amplio de integración social.
El Desafío de la Profesionalización de la Mediación
Frente a la creciente demanda de mediación, se plantea la cuestión crucial de la profesionalización de esta actividad. Las implicaciones y consecuencias que acompañan su desarrollo son difíciles de determinar, puesto que se trata de un tema que concierne a un buen número de actores del campo de la regulación social.
En Estados Unidos, por ejemplo, los subsidios que conceden los gobiernos locales o los Estados revelan la importancia de lo que está en juego en materia de profesionalización de la mediación.
Requisitos y Competencias del Mediador Profesional
Para que un mediador pueda resolver un conflicto entre dos personas, se exige el conocimiento de técnicas y reglas específicas, no solamente sentido común y capacidad de escucha. Estas técnicas incluyen:
- Análisis transaccional.
- Dinámica de grupos.
La profesionalización de esta actividad pasa, pues, necesariamente por la formación especializada. Con el fin de que el mediador actúe como un verdadero profesional, el ejercicio de su función implica una cualificación. La legitimidad de la intervención del mediador encuentra su fundamento en su competencia profesional.
Para los partidarios del modelo profesional, la formación debe, dentro de esta lógica, conferir una verdadera identidad profesional, más que una simple competencia.
Institucionalización y Perennidad
El segundo desafío de la mediación pasa por la institucionalización de esta actividad, mediante la creación de organizaciones nacionales profesionales y la búsqueda de modos de financiación estables, a fin de asegurar la perennidad de los proyectos de mediación.