Salud Intercultural y Bioética: Pilares para una Relación Médico-Paciente Efectiva

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La Interculturalidad en la Relación Médico-Paciente

La validación cultural no significa que el profesional comparta el mundo simbólico del paciente, sino que comprenda, respete e incluso integre algunos elementos culturales que considere relevantes para el proceso de recuperación del enfermo. La negociación cultural se manifiesta cuando las creencias culturales y las expectativas de los pacientes se contraponen a las del profesional de salud, interfiriendo en la confianza y adherencia al proceso terapéutico.

La investigación médico-etnográfica da cuenta, por ejemplo, de la escasa adherencia a tratamientos farmacológicos cuando son considerados nocivos por el paciente o en oposición a su marco de creencias. El rechazo cultural hacia el procedimiento de donación de órganos y trasplantes, documentado en Chile entre población mapuche, es otro ejemplo de cómo la cosmovisión sobre la vida y la muerte interfiere en una determinación médica tan importante como preservar la vida a través de una intervención quirúrgica.

Situaciones de esta índole son ampliamente documentadas en la literatura médico-antropológica y demuestran que en la relación médico-paciente existe la probabilidad de antagonismos entre los marcos conceptuales y valorativos de ambos actores del proceso terapéutico. En estos casos, el proceso de negociación cultural identifica las áreas de conflicto y acuerdo, localiza núcleos de significación entre ambas culturas que puedan implicar puntos de consenso y culmina con un acuerdo de cambio y cooperación entre pacientes y médicos.

Al respecto, Kleinman sostiene que la única forma de lograr un acto terapéutico eficaz es a través del compromiso entre el enfermo y el profesional, el que se logra solo si la propuesta de recuperación se inserta en la vida simbólica y cultural del enfermo, y si la intervención es aceptable, significativa y satisfactoria tanto para médicos como para pacientes.

Conclusiones sobre Salud Intercultural

El desarrollo de una política de salud intercultural es un tema reciente en el quehacer nacional. Por lo tanto, el diseño de estrategias que faciliten el mayor diálogo y comunicación entre modelos médicos se encuentra abierto a la creatividad de quienes van a ejecutar las acciones en salud intercultural. No obstante, la experiencia internacional ha demostrado la existencia de principios conceptuales que sustentan el desarrollo de modelos pluriculturales en salud.

Entre estos se encuentra el de reconocer a los sistemas médicos como complejos modelos de pensamiento y conducta, los cuales constituyen respuestas culturales al fenómeno universal de la enfermedad. Un segundo principio presentado en este artículo es el de mejorar los procesos de comunicación entre pacientes y profesionales, fenómeno que no solo involucra al lenguaje como acto comunicativo, sino también al conocimiento de los protocolos de relación cultural y social de los pacientes.

En un contexto de salud intercultural, ambos ejes conceptuales no deberían parecer ajenos o extraños a la práctica médica, ni tampoco implicar una carga para el profesional de salud, dado que se fundamentan en los actuales principios de bioética médica expresados en el respeto a la autonomía de los pacientes y a su derecho a decidir libre e informadamente en el marco de la cultura propia.

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