San Agustín de Hipona: Biografía, Pensamiento y Contexto Histórico-Filosófico

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Datos Biográficos y Contexto Histórico de San Agustín

Vida y Obras de San Agustín

Agustín nació en el año 354 en la ciudad norteafricana de Tagaste. Durante aquella época (370), la lectura de Hortensius de Cicerón despertó en él el interés por las cuestiones filosófico-teológicas, lo que posteriormente lo llevó a abrazar el maniqueísmo. Creyó haber encontrado en esta doctrina la explicación del mal y de las pasiones humanas.

En 375, fundó una escuela de Retórica en Cartago. En 383 viajó a Roma, donde trasladó su escuela. Este periodo generó una profunda crisis en Agustín: perdió las esperanzas de hallar la verdad y se unió al escepticismo.

En el año 384 abandonó Roma y se trasladó a Milán. Allí, continuó enseñando retórica y empezó a asistir a las celebraciones litúrgicas del obispo Ambrosio, quedando admirado de sus predicaciones. Dicha admiración lo llevó a empezar a creer en la autoridad de la Biblia, y finalmente decidió volver a la fe cristiana.

Agustín murió en el año 430, durante el asedio de los vándalos a la ciudad de Hipona.

Contexto Histórico-Social

Contexto Histórico-Político: La Caída del Imperio Romano

La vida y pensamiento de Agustín se desarrollan en un contexto histórico influenciado por el inicio de la caída del Imperio Romano a partir del siglo III.

Tras la muerte del emperador Teodosio, sus dos hijos se encargaron de administrar el imperio heredado: Arcadio gobernó el imperio oriental, y Honorio, el occidental. No obstante, el Imperio Romano ya mostraba debilidades, y las continuas disputas empeoraron la situación. Aprovechando estas circunstancias, el rey Alarico atacó y saqueó Roma, y nombró a Atalo emperador-títere.

Factores de la Crisis del Imperio Romano

El inicio de la caída del Imperio Romano data del siglo III y se produjo por diversos motivos, entre otros:

  • La gran extensión de sus territorios y las crisis sociales.
Hegemonía del Cristianismo

En 313, el emperador romano Constantino promulgó el Edicto de Milán, por el cual se establecía la libertad de religión en el Imperio Romano. En 380, el emperador Teodosio proclamó al cristianismo religión oficial.

Contexto Cultural y Filosófico

El culto principal practicado en el Imperio Romano se basaba fundamentalmente en la antigua cultura de Grecia, dominando las religiones romanizadas de origen griego. El cristianismo, por su parte, surgió del Judaísmo.

Agustín vivió en una época de profundas polémicas intelectuales, y fue testigo del enfrentamiento de las diferentes herejías de la religión cristiana: arianismo, donatismo y pelagianismo.

Además del maniqueísmo que experimentó durante su juventud, Agustín conoció de cerca las tesis de los académicos (herederos de la Academia de Platón) y se opuso al escepticismo. También rechazó las teorías epicúreas, cuyo objetivo era el placer (la falta de dolor).

El pensador de Hipona mostró una gran admiración por Platón. El pensamiento filosófico agustiniano se asienta sobre bases platónicas, aunque presenta diferencias.

Agustín no solo recibió influencias platónicas, sino que también se hizo eco de las teorías de Plotino. Además, mostró una clara fascinación por Séneca y un reconocimiento hacia ciertas tesis del estoicismo.

El Gnosticismo y la Fe

Durante el siglo II, el gnosticismo (entendido como la creencia de que la salvación se logra a través de un conocimiento secreto), una de las grandes herejías de la doctrina cristiana, generó una gran crisis en el seno del cristianismo.

Por un lado, los Padres de la Iglesia defendían la universalidad de la fe, y subrayaban la necesidad de instaurar una religiosidad evidente, accesible y comprensible para todas las gentes. Por otro, para el gnosticismo y todas las demás herejías que nacieron posteriormente, la religión debía ser un saber intelectual al alcance de una minoría.

Agustín culminaría todos los esfuerzos llevados a cabo para conciliar cristianismo y filosofía, uniendo fe y razón.

El Rol de los Padres de la Iglesia

La síntesis elaborada por Agustín entre neoplatonismo y cristianismo tuvo su punto de partida en las propuestas de los denominados Padres de la Iglesia.

Su labor consistió en defender y afianzar la nueva cosmovisión del cristianismo frente a la filosofía pagana.

Los Padres de la Iglesia se dividen en tres grupos principales:

  • Apologetas (defensores del cristianismo)
  • Formuladores de las doctrinas
  • Regeneradores de la doctrina cristiana

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