San Isidoro de León: Arquitectura y Pintura Mural del Románico
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San Isidoro de León (Siglos XI-XII)
Arquitectura y Elementos Constructivos
Desde el punto de vista arquitectónico, encontramos elementos fundamentales como los contrafuertes y estribos, el predominio del muro y el uso de la piedra como material constructivo principal. El arco de medio punto se presenta como el sello de identidad del románico. En el interior, se prescinde de la tribuna; observamos una nave central en comunicación con las naves laterales y un predominio del muro total, lo que otorga a la construcción una mayor autenticidad histórica.
Además, observamos que se diferencian distintas alturas y destaca el pilar cruciforme en primer plano. Todo el conjunto está realizado en piedra tallada en sillares.
El Panteón de los Reyes: El Muro como Soporte
En uno de los sectores, el Panteón de los Reyes, cobra especial interés el muro como soporte del mensaje. Este es uno de los espacios donde podemos interpretar la pintura al fresco, realizada con una preparación muy rudimentaria, que va dirigida a ofrecer un mensaje basado en una visión teocéntrica (referida en el texto original como egocéntrica) del mundo.
Es significativo que, para ser un panteón real, en las distintas cúpulas hay escenas interrelacionadas con un hilo argumental definido. Se le da mucha prioridad a la arquitectura. El conjunto es muy moderno; de hecho, las pinturas son del siglo XII. Justifica su cronología el hecho de que existe realmente un programa iconográfico: se cuenta una historia, aunque todavía se estructure en escenas. También llama la atención la presencia de una serie de tondos (escenas inscritas en un círculo, a modo de medallón) con un argumento propio.
Estética y Técnica Pictórica
Desde el punto de vista plástico, hay que detallar la ley de adaptación al marco: se observa, por ejemplo, un personaje que casi se tiene que inclinar porque parece que no cabe en el espacio. En las representaciones, llama la atención que no hay voluntad por representar una escena verídica; en otros manuales se menciona que se ha perdido la técnica de la tridimensionalidad.
Se trata de una pintura contorneada en la que la finalidad es la legibilidad de la escena. Para que el espectador la pueda leer, la figura tiene que estar totalmente identificada. Asimismo, la policromía es muy plana y se aplica de forma uniforme, sin necesidad de marcar luces o sombras. Otra característica fundamental sería el esquematismo: sabemos que la figura representa a un hombre, pero no existen estudios de anatomía ni presencia de volumen.