La Segunda República Española: Crisis de Azaña y el Bienio Rectificador (1933-1936)

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La Crisis del Gobierno de Azaña y las Elecciones de 1933

En 1933, en el pueblo gaditano de Casas Viejas, se produjo una auténtica masacre cuando miembros de la Guardia de Asalto sitiaron y mataron a un grupo de anarquistas que se habían hecho fuertes en una casa. Este suceso provocó una grave crisis política.

Mientras tanto, la derecha se organizó en diversas formaciones:

  • Los católicos se agruparon en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil Robles.
  • Los monárquicos fundaron Renovación Española, bajo la dirección de José Calvo Sotelo.
  • La ultraderecha se agrupó en la Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador.

La crisis gubernamental se desencadenó en septiembre, cuando los candidatos del Gobierno al Tribunal de Garantías Constitucionales fueron derrotados en la votación del Parlamento. Azaña dimitió y se convocaron nuevas elecciones en noviembre de 1933, en un clima de gran crispación política.

El triunfo de la derecha se debió a varias causas, además del desgaste del gobierno por la conflictividad social:

  1. El centro-derecha presentó candidaturas unidas.
  2. Influyó decisivamente el voto femenino (ejercido por primera vez).
  3. La elevada abstención en las zonas de predominio obrero, a causa de la petición expresa de la CNT.

El Bienio Derechista (1933-1936)

El Gobierno del Partido Radical y el Programa Rectificador

Alejandro Lerroux formó un Gobierno compuesto exclusivamente por miembros del Partido Radical. La CEDA, aunque quedó al margen, era necesaria para la gobernabilidad. Los radicales, que dependían del voto de la CEDA, aceptaron aplicar un programa de rectificación.

Medidas de Rectificación

La reforma agraria quedó paralizada. Se decretó la libertad de contratación y de fijación de salarios en el campo. Miles de jornaleros fueron expulsados de sus tierras. Los terratenientes comenzaron a pagar de nuevo salarios de miseria. Los caciques y los proletarios recuperaron el control de muchos pueblos.

La reforma militar quedó también detenida y se puso en destinos clave a militares antirrepublicanos como Goded, Cabanellas, Mola o Franco. Se aprobó una amnistía para los participantes en el golpe de agosto de 1932.

La política religiosa y educativa sufrió igualmente un cambio radical: se paralizó el proceso de secularización de la enseñanza (la separación entre Estado e Iglesia) y se anuló la enseñanza mixta. Se bloquearon los Estatutos de autonomía; el proyecto vasco fue paralizado.

La Radicalización Política

El país se polarizó entre las derechas y las izquierdas.

La Derecha

En la derecha, la CEDA contaba con el apoyo de las clases medias y populares católicas. Gil Robles era el principal líder conservador de las Cortes. Una milicia aclamaba a su líder como el Jefe, siguiendo el modelo fascista.

La Izquierda

La izquierda republicana se reconstruía tras el fracaso electoral. Los diversos grupos se unieron en torno a Azaña en un nuevo partido: Izquierda Republicana. El movimiento obrero se radicalizó completamente. Al frente revolucionario se sumaron también los nacionalistas catalanes de la Esquerra, siendo el liderazgo de Lluís Companys decisivo para ese giro a la izquierda.

La Revolución de Octubre de 1934

Ante la situación explosiva generada por la tensión entre patronos y trabajadores, la UGT organizó en el verano una huelga general de campesinos para protestar por las medidas de la contrarreforma agraria, la cual fue duramente reprimida por el Gobierno.

Los dirigentes de la CEDA decidieron finalmente provocar la crisis del Gobierno radical. Esa misma tarde, los dirigentes socialistas dieron la orden de huelga general.

Desarrollo de la Insurrección

La movilización se convirtió en Asturias en una insurrección armada revolucionaria. Los obreros conquistaron la capital. Se trataba abiertamente de una revolución socialista. Sin embargo, el movimiento fracasó en Madrid.

En Cataluña, el apoyo de Companys hizo triunfar la revolución al principio, pero dos días después el Ejército bombardeó el edificio de la Generalitat y consiguió recuperar el mando.

La Represión

Para combatir la revolución asturiana, el Gobierno entregó plenos poderes militares al general Franco, quien hizo traer tropas de la Legión. El día 19 se pactó la rendición asturiana. La Guardia Civil se encargó en los días siguientes de ejercer una dura represión.

El balance de octubre de 1934 fue durísimo: más de 1300 muertos y el doble de heridos. A ellos hay que añadirle muchos más, no cuantificados, y algunos fusilamientos sin juicio. Entre los 30.000 detenidos estaban Companys, Azaña y los principales dirigentes socialistas.

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