La Segunda República Española: Historia, Constitución y Reformas del Siglo XX
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La Segunda República Española
La Segunda República fue una etapa significativa en la historia de España del siglo XX, representando un intento serio de democratizar la vida española. El 14 de abril de 1931, fecha de su proclamación y de la salida de Alfonso XIII, provocó grandes esperanzas en la población; sin embargo, este periodo concluyó con una Guerra Civil que duró hasta 1939. Durante esta etapa, se trató de hacer progresar el país mediante diversas reformas, aunque muchos cambios no llegaron a consolidarse. No obstante, en el ámbito cultural y científico se alcanzó un periodo de extraordinario brillo.
La Constitución de 1931 y el Bienio Reformista
Tras la dimisión de Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII encargó al general Berenguer la formación de un gobierno para restablecer la normalidad institucional. Sin embargo, diversos acontecimientos precipitaron la caída de la monarquía y la implantación del nuevo régimen:
- El Pacto de San Sebastián en 1930, firmado por una coalición de monárquicos, radicales, republicanos, catalanistas e incluso un socialista.
Este clima de agitación provocó una conspiración cuyo fin era sublevarse y proclamar la República, pero la guarnición de Jaca se adelantó a los acontecimientos y el movimiento fracasó. Ante esta situación, el único camino posible era la convocatoria de elecciones. Berenguer dimitió y se convocaron las primeras elecciones municipales democráticas, cuyos resultados fueron sorprendentes al triunfar la coalición republicano-socialista.
De este modo, se proclamó la República el 14 de abril de 1931 en la localidad de Éibar, y los miembros firmantes del Pacto de San Sebastián fueron los encargados de formar el primer gobierno provisional.
La Constitución de 1931
La misión principal del nuevo gobierno fue convocar elecciones a Cortes Constituyentes que otorgaran legitimidad al régimen. La nueva Constitución republicana fue aprobada en 1931. Su principal novedad radicaba en la declaración de la soberanía popular y el reconocimiento de los derechos democráticos básicos. Establecía, además, el sufragio universal, extendiéndolo por primera vez a las mujeres.
Los nuevos símbolos del Estado fueron la bandera tricolor y el blasón, estableciéndose formalmente la separación de poderes y un Estado central fuerte. Fue elegido como primer presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora, quien confirmó a Manuel Azaña como jefe de gobierno.
El Bienio Reformista
Se conoce con este nombre al periodo comprendido entre abril de 1931 y septiembre de 1933. El gran protagonista de esta etapa fue el gobierno presidido por Manuel Azaña, bajo la presidencia de la República de Alcalá-Zamora, centrado en una profunda transformación estructural del país.