La Semana Trágica de Barcelona en 1909: Causas, Desarrollo y Consecuencias

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La Semana Trágica (1909)

Este fue un momento especialmente difícil durante el gobierno de Maura. Sus causas fueron de distinta índole. En Barcelona se vivía desde años anteriores en una situación de tensión y agitación. Se había producido un crecimiento importante de los grupos nacionalistas, pero también de las izquierdas (ver imagen pág. 250) y el anarquismo. Del mismo modo, tenía mucha presencia el populismo del Partido Radical liderado por Alejandro Lerroux (leer texto y ”para saber más” pág. 250). También se extendía un sentimiento antimilitarista, sobre todo tras la Ley de Jurisdicciones y por utilizar Marruecos como lugar para conseguir ascensos. Del mismo modo, había un sentimiento anticlerical por el gran poder de la Iglesia, sobre todo en la educación.

El problema de Marruecos

En este contexto se daba el problema de Marruecos. Tras la Conferencia de Algeciras (1906), Marruecos se convirtió en un protectorado (ver definición en pág. 254) hispanofrancés, correspondiéndole a España la zona de El Rif (ver mapa pág. 260). Era una zona montañosa en la que había algunas minas de hierro. La ocupación española estuvo contestada por los rifeños, que se agruparon en cabilas (ver definición en pág. 254) y que atacaban a las tropas españolas. En 1909, algunas de estas cabilas atacaron a los mineros cerca de Melilla. Como respuesta, se decidió enviar más tropas. Estas tropas se debían enviar desde Barcelona y Madrid, y se trataba en muchos casos de soldados reservistas, es decir, soldados que ya habían hecho la mili hacía años, en muchos casos casados y con hijos, y que procedían de las clases populares.

Estallido y represión

En ambas ciudades se organizaron manifestaciones en contra. Por parte de los sindicatos obreros se convocaron huelgas. En esa situación, se recibe la noticia de que se han producido 1200 bajas en el Barranco del Lobo. A partir de ese momento, la huelga se extiende a otras ciudades, se pierde el control, se hacen barricadas (ver imagen pág. 254), se queman iglesias y se exhuman cadáveres. Los objetivos dejan de estar claros, no hay proclamas, ni panfletos, ni una dirección coordinada. Al final, los disturbios son sofocados. Como consecuencia, numerosos edificios fueron incendiados, se produjeron más de 100 muertos y se llevó a cabo una fuerte represión con más de 1500 detenciones y cinco ejecuciones.

Consecuencias políticas

Se acusa sin pruebas a los anarquistas y a los radicales. El ejecutado más famoso fue Ferrer y Guardia, un pedagogo anarquista contra el que no había pruebas claras de su participación y se le ejecutó, sobre todo, como muestra de un castigo ejemplar (ver viñeta pág. 255). Como consecuencia, se produjeron numerosas protestas a nivel nacional e internacional y una unión de los opositores, que al grito de “¡Maura, no!” lograron su caída en octubre de 1909. A raíz de estos acontecimientos, se produjo una conjunción de radicales y socialistas que acabaron con la elección, por primera vez, del líder socialista Pablo Iglesias como diputado en 1910.

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