El Sexenio Democrático: La Revolución de 1868 y la Constitución de 1869
La Revolución de Septiembre de 1868
La Revolución del 68 y el Gobierno Provisional
El almirante Topete protagonizó un alzamiento militar contra el gobierno de Isabel II. Los generales Prim, exiliado en Londres, y Serrano, desterrado en Canarias, se unieron rápidamente a los sublevados. Consiguieron el apoyo popular tras la publicación de un manifiesto que instaba a los ciudadanos a tomar las armas para defender la libertad, el orden y la honradez, culminando con el lema: “¡Viva España con honra!”.
Ante esta situación, el gobierno no vio otra salida que dimitir, y la reina Isabel II se vio forzada a exiliarse, dirigiéndose a Francia, donde fue acogida por el emperador Napoleón III.
Demandas y Organización Revolucionaria
Se constituyeron Juntas revolucionarias cuyas consignas principales incluían:
- Demandas de libertad y soberanía.
- Separación de la Iglesia y el Estado.
- Supresión de las quintas (servicio militar obligatorio).
- Sufragio universal.
- Abolición de impuestos de consumo.
- Convocatoria de elecciones a Cortes constituyentes.
- Propuestas sobre el reparto de la propiedad o la proclamación de la república.
Se estableció un Gobierno Provisional. El general Serrano fue proclamado regente, y el general Prim, presidente de un ejecutivo integrado por progresistas y unionistas. El nuevo poder ejecutivo ordenó disolver las Juntas y desarmar la Milicia Nacional.
La Constitución de 1869 y la Regencia
El Gobierno Provisional convocó elecciones a Cortes constituyentes. Estas elecciones dieron la victoria a la coalición gubernamental (progresistas y unionistas, junto con un sector de los demócratas), que era partidaria de la fórmula monárquica. En la Cámara surgieron dos minorías importantes: la carlista y la republicana.
La Constitución de 1869
La Constitución de 1869 estableció un amplio régimen de derechos y libertades:
- Se reconocieron los derechos de manifestación, reunión y asociación.
- Se garantizó la libertad de enseñanza y la igualdad para obtener empleo.
- Se reconoció la libertad de profesar cualquier religión, pública o privadamente, aunque el Estado debía mantener el culto católico.
Se estableció la Soberanía nacional. La potestad de elaborar las leyes residía exclusivamente en las Cortes; el rey tan solo las promulgaba, sin poder vetarlas, quedando sus poderes bastante limitados. Las Cortes se componían de un Congreso y un Senado. Además, se estipuló que Cuba y Puerto Rico gozarían de los mismos derechos que las peninsulares, mientras que Filipinas quedaba gobernada por una ley especial.
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