El Signo Lingüístico: Características, Estructura y Adecuación Textual
El Signo Lingüístico
Los signos que forman el lenguaje verbal humano como sistema son los signos lingüísticos. Todo signo es una estructura formada por dos partes indisociables: el significante y el significado. Ejemplo: la sirena de una ambulancia, entendida como signo, podemos distinguir entre el significante, el sonido ululante, y el significado, alarma o petición de paso. Gato es un fonema; “animal felino doméstico” es el significado. Es importante no confundir significado y referente: el significado es una entidad lingüística, el referente es la realidad extralingüística a la que el signo remite, en este caso, un gato real, de carne y hueso.
Características del Signo Lingüístico
El signo lingüístico es arbitrario
Un mismo objeto es designado en lenguas distintas por signos diferentes. La arbitrariedad afecta a los signos lingüísticos y proviene del sistema mismo de la lengua: la palabra florero no es arbitraria porque está motivada por la palabra flor.
Es lineal
Los signos lingüísticos con los que nos comunicamos no se emiten simultáneamente, sino sucesivamente. Una bandera, por ejemplo, es un símbolo que se capta globalmente; no se considera un color y luego otro, se percibe como un todo de una sola vez. En cambio, un mensaje lingüístico se compone de signos que se presentan como una sucesión en el tiempo.
Es mutable e inmutable
Con el paso del tiempo, diacrónicamente, el signo lingüístico cambia. No obstante, desde una perspectiva sincrónica, el signo lingüístico es inmutable. De ahí la paradoja de que la lengua se transforme sin que los individuos puedan transformarla.
Es oral
Los signos lingüísticos se articulan con los órganos fonadores y se perciben mediante el oído. La escritura ha de ser considerada como una transcripción de esos signos orales.
Son discretos
Este término, empleado aquí en sentido técnico, se refiere al hecho de que los signos lingüísticos están delimitados entre sí con precisión.
El signo lingüístico y su doble articulación
Las lenguas humanas son capaces de formar, a partir de un limitado número de unidades mínimas sin significado (los fonemas), una cantidad infinita de mensajes. Esto es gracias a que el hablante va articulando dos tipos de unidades: unas que tienen significado (signos lingüísticos) y constituyen la llamada primera articulación del lenguaje, y otras que son unidades de pronunciación y constituyen la segunda articulación. Se realizan en el discurso lingüístico al mismo tiempo y en el mismo proceso.
El Texto como Estructura: Adecuación
La adecuación es la característica de los textos que están bien construidos desde el punto de vista comunicativo. Se deben considerar factores como: quién es el emisor, cuál es su intención comunicativa, quién es el receptor, qué relación hay entre ambos, cuál es el canal que se va a utilizar y qué aspectos de la situación o el contexto condicionan la comunicación.
Función del lenguaje
La función del lenguaje que predomina en el texto depende fundamentalmente de cuál sea la intención comunicativa del emisor. Resultará inadecuada la aparición de enunciados con función expresiva en ciertos contextos.
Elección del canal comunicativo adecuado
Es fundamental emplear el canal comunicativo adecuado, por ejemplo, la comunicación escrita en un examen. Lo mismo sucede con el código: se impone que se utilice el código verbal castellano.
Variedad idiomática
La variedad idiomática depende también de la situación comunicativa. En un examen, que es una actividad académica, la relación que se establece entre el emisor (alumno) y el receptor (profesor) tiene implicaciones en la variedad de lengua utilizada.