Simbolismo Poético y Despertar en 'El Vestido Floreado': La Figura Materna y el Lenguaje Metafórico
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El Vestido Floreado (Episodio 5): Peso Narrativo y la Construcción de la Madre Simbólica
La Voz Narrativa y la Grafopeya Indirecta
El pasaje comienza de la siguiente manera: “El vestido floreado de mi madre”. Al decir “mi madre” se distingue un narrador que es interno, dado que se expresa en primera persona, que en este caso es Oliverio.
Se describe la vestimenta de la madre, lo que supone una grafopeya indirecta, ya que no alude a los rasgos físicos de ella. Esto contrasta con la descripción que se frecuenta de las mujeres en otros textos, donde se suele hablar de su belleza, directamente relacionada con su apariencia física, adjudicándole el rol de objeto deseado.
El Simbolismo de las Flores y el Color Blanco
El vestido está estampado con flores blancas. Las flores simbolizan la belleza, la delicadeza y la fertilidad, rasgos vinculados a lo femenino. El color blanco, por otro lado, se vincula con la pureza.
El Deseo y la Metáfora de la Fruta Prohibida
Símil y Referencia Mitológica: Artemisa
El fragmento continúa con un símil, donde vincula el blanco de las flores con los pezones de la diosa, haciendo referencia a la estatua de Artemisa presente en el jardín. Se comparan a su vez con “dos capullos blancos, endurecidos”. Que sus pezones sean como capullos puede asociarse al estado de virginidad de la diosa, y el estado de dureza de estos con una posible alusión a la condición natural de la estatua.
Para Oliverio, alcanzar “las frutas más puras, las que están más cerca del cielo de luna clara” no supone únicamente una experiencia física. En el Génesis se utiliza la fruta como objeto de deseo, idealizado pero prohibido. Su cercanía con el cielo sugiere una distancia con lo terrenal, algo anhelado, que acompañado con la luna clara otorga una sensación de ensueño.
El Despertar: La Metáfora de la Flor Abierta
El fragmento termina con la frase “(ayer apenas se abrió la flor)”, cargada de lenguaje metafórico. La imagen de la flor que se abrió “ayer” indica un cambio reciente pero definitivo y puede señalar el paso de Oliverio de su terreno de la infancia hacia una nueva percepción donde se le presenta el deseo, la sensibilidad y la tristeza.
Al igual que una flor que se abre en primavera, esta imagen alude tanto a un despertar natural como emocional y sexual, marcando el comienzo de una conciencia nueva, intensa y transformadora.
La Madre como Objeto de Deseo y Belleza Efímera
La madre es vista como objeto de deseo, figura inalcanzable. Su canto le remite a su infancia, cuando no podía dormir. A su vez, cada vez que canta lo hace de una forma distinta; la canción nunca se repite igual. Esto es una metáfora de la belleza efímera.