El Sistema Político de la Restauración Española: Turnismo y Caciquismo
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Aparentemente era equilibrada, pero una cosa era la constitución formal y otra la realidad social.
Partidos Políticos y su Dinámica
Se crearon dos partidos políticos principales: el Conservador y el Liberal.
Ambos se turnaron en el poder entre 1875 y 1898, un hecho fundamental para la estabilidad política, sobre todo tras la muerte de Alfonso XII en 1885 sin descendencia masculina. Tenían en común ser partidos de notables, organizados en torno a un líder y no eran partidos de masas, carecían de estructura organizativa permanente, estatutos o afiliados.
Características de los Partidos
Partido Liberal Conservador: Se configuró desde el Sexenio Revolucionario, representando a la derecha moderada. Sus pilares eran: sufragio censitario, exclusividad de la religión católica, restricciones a la libertad de cátedra, censura en la prensa y proteccionismo económico.
Partido Liberal Fusionista: Fundado en 1880, liderado por Sagasta, representaba a la izquierda liberal. Sus propuestas incluían: sufragio universal masculino, libertad de cultos, libertad de cátedra y de prensa, y librecambismo.
Al margen del sistema quedaron los carlistas, nacionalistas y, posteriormente, los partidos obreros y republicanos.
Bases Sociales e Institucionales del Sistema Canovista
El sistema canovista contaba con el apoyo de amplias bases sociales e institucionales.
Bases Sociales
Entre las bases sociales se encontraban la burguesía urbana y terrateniente, los hombres de negocios y profesionales, quienes estaban convencidos de que la Restauración traería orden y tranquilidad tras el Sexenio Revolucionario.
Bases Institucionales
Destacó el apoyo de dos instituciones clave: la Iglesia y el ejército.
Iglesia y Estado
Iglesia y Estado se reconciliaron, recobrando la Iglesia su antiguo prestigio. El Papa apoyó públicamente la Restauración al establecerse la confesionalidad del Estado en la Constitución.
El Ejército
El ejército volvió a confiar en la monarquía después del Sexenio. Abandonó la práctica del pronunciamiento militar, se profesionalizó y se convirtió en garante del orden público. El poder civil se impuso al poder militar.
El Turnismo y su Funcionamiento
La Constitución de 1876 se basaba en la alternancia política de conservadores y liberales, partidos dinásticos, mediante elecciones, evitando el pronunciamiento militar. Este sistema se denominó turnismo.
El turnismo se basaba en el resultado electoral y no se podía gobernar si no se conseguía la mayoría en las cámaras. Sin embargo, el sistema funcionó de arriba abajo: mediante un acuerdo se cedían el turno. Cuando un gobierno entraba en crisis, el otro era llamado a gobernar por el rey. En este momento, contaba con el apoyo de la corona, pero no con el respaldo de las cortes. Por eso, se convocaban elecciones que se amañaban para que el partido alcanzara una mayoría holgada.
Manipulación Electoral
Las elecciones se ganaban siempre, pues se organizaban desde el Ministerio de Gobernación en Madrid, con la ayuda de los gobernadores civiles, los alcaldes y los caciques.
El sistema era el siguiente: el Ministerio de Gobernación realizaba el encasillado, es decir, elegía a los diputados que podían ser elegidos por cada partido. Los gobernadores municipales y nacionales manipulaban las elecciones. Si esto no era suficiente, recurrían al pucherazo, en el cual aparecían más votos que electores.
Oligarquía y Caciquismo
El turnismo estaba predeterminado por el acuerdo tácito entre la oligarquía y el caciquismo.
La oligarquía estaba formada por dirigentes políticos de ambos partidos, relacionados con la burguesía adinerada. El cacique era una persona de gran poder económico en el pueblo, que ejercía su poder para dominar políticamente a los habitantes de su zona.