Sistemas Constructivos de la Arquitectura Románica: Cubiertas y Elementos Exteriores
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La Cubierta en la Arquitectura Románica
En los primeros momentos del románico se utilizaron techumbres de madera siguiendo la tradición de las basílicas cristianas, pero los frecuentes incendios provocados por los rayos o las antorchas con las que se iluminaba el interior de los edificios plantearon la necesidad de empezar a utilizar cubiertas de piedra. Esta será la aportación más importante de la arquitectura románica: el abovedamiento en piedra de todo el edificio, que contaba ya con antecedentes en el arte visigodo y en el asturiano.
Tipos de Bóvedas y Elementos Estructurales
En los inicios del siglo XI se llevan a cabo los primeros ensayos de bóveda de cañón, la más característica del románico. La bóveda de cañón es el resultado del desplazamiento de un arco de medio punto a lo largo de un eje longitudinal. Suele estar reforzada por arcos fajones, que absorben en parte el peso de la bóveda y también sirven para articular el espacio interior.
- Bóvedas de arista: Utilizadas para cubrir los espacios cuadrados (por ejemplo, los tramos de las naves laterales), son el resultado del cruce perpendicular de dos bóvedas de cañón.
- Bóveda de cuarto de cañón: Se emplea en las tribunas o galerías que discurren por encima de las naves laterales.
- Bóveda de horno (cuarto de esfera): Utilizada específicamente en los ábsides y absidiolos.
La Cúpula y los Sistemas de Transición
Para cubrir el espacio del crucero se utiliza la cúpula (bóveda hemiesférica) sobre trompas o pechinas:
- Las trompas son bovedillas semicónicas con el vértice en el ángulo de dos muros; las trompas transforman una planta cuadrada en octogonal al añadir cuatro lados en chaflán por el interior del recinto.
- Las pechinas son triángulos esféricos cóncavos en los ángulos del cuadrado a cubrir, que permiten el paso de la planta cuadrada a la circular sobre la que se asienta la cúpula.
Si se quiere conseguir mayor elevación, se hace descansar la cúpula sobre un tambor (ancho anillo cilíndrico u octogonal). En la parte superior de la cúpula puede agregarse un segundo cuerpo, la linterna, a través de cuyos vanos entra la luz.
El Exterior de la Edificación Románica
El exterior destaca por la claridad de sus volúmenes y por la perfecta correspondencia con el interior del edificio. Elementos destacados en las iglesias románicas son las torres, símbolo del vínculo entre Dios y los hombres y testimonio del poder de la Iglesia, visibles desde cualquier lugar. Pueden aparecer flanqueando la fachada, en el centro del crucero, entre otras ubicaciones. Sus formas son variadas: de planta cuadrada, circular u octogonal.