Sociedad y Religión en el Antiguo Egipto: Oficios, Dioses y Creencias

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La estructura económica y social en el Antiguo Egipto

Los mercaderes y los artesanos trabajaban en el tejido del lino, la manipulación de la piedra y los metales, la orfebrería y el trabajo del cuero, la madera y la cerámica.

Todas estas actividades se realizaban en pequeños talleres privados o en grandes complejos que dependían del faraón, de los nobles o de los templos. Por debajo del resto de la población y en peores condiciones se encontraban los esclavos, cuyo número era reducido.

El panteón y la religión egipcia

La religión egipcia era politeísta (creía en muchos dioses). Cada ciudad o cada provincia egipcia tenía sus divinidades locales, pero algunas eran adoradas en todo Egipto.

Principales divinidades

  • Ra: Dios del sol, que se unió a Amón, dios de Tebas (Amón-Ra).
  • Osiris: Dios de los muertos.
  • Seth: Dios de las tinieblas.
  • Isis: Diosa de la fertilidad, madre de Horus, dios de la guerra.
  • Anubis: Dios de los infiernos.
  • Thot: Inventor de la escritura y dios de la sabiduría.

El papel del Faraón y el culto oficial

En Egipto, el faraón era adorado como una divinidad; era considerado la imagen viviente sobre la Tierra del dios creador y tenía la función de imponer el orden frente al caos.

Además del culto oficial, el pueblo adoraba a divinidades familiares y locales, y se protegía con amuletos. Los dioses habitaban en los templos y se reencarnaban en la estatua que se hallaba en el santuario. Los sacerdotes debían rendirles culto y obsequiarles con ofrendas. Durante las fiestas religiosas, la estatua del dios salía del templo en procesión sobre una barca sagrada.

La vida de ultratumba y el proceso de momificación

La religión egipcia prometía una vida después de la muerte. Para los egipcios, los seres humanos estaban formados por un cuerpo y por un alma (el Ka). Para asegurar el acceso del Ka a la vida de ultratumba tras la muerte del cuerpo, este debía permanecer incorrupto mediante la momificación.

Con este fin, la familia embalsamaba al difunto que, tras 40 días, se convertía en una momia disecada. Luego, se celebraban los funerales y se transportaba al difunto en procesión hasta su tumba, donde empezaba el viaje hacia el más allá.

El Juicio de Osiris

Los difuntos debían presentarse ante el Tribunal de Osiris, que juzgaba su vida terrenal. Si el difunto superaba el juicio, podía entrar en el más allá, donde reanudaba sus actividades cotidianas.

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