Sócrates y la Búsqueda de la Verdad Objetiva: Razón frente al Relativismo
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Sócrates y la Búsqueda de la Verdad Objetiva
Según este filósofo, existe una verdad objetiva que podemos conocer gracias a la razón y al diálogo, manteniendo siempre un pensamiento racional. Este planteamiento era totalmente contrario al de los sofistas de la época, ya que estos eran relativistas y consideraban que no existía una verdad objetiva, además de escépticos, pues sostenían que, aunque existiera, no la podríamos conocer.
Crítica al Pensamiento Sofista
Sócrates consideraba esta actitud de los sofistas como antifilosófica porque está basada en la opinión, en el conformismo, en la indiferencia y en la soberbia, ya que creen que lo saben todo. Esto contrasta con la postura de Sócrates, quien, como él mismo dijo, "solo sabía que no sabía nada"; para él, el más sabio es aquel que reconoce su propia ignorancia.
La Razón y el Diálogo como Herramientas
Para él, la búsqueda de la verdad debía ser racional, partiendo desde la razón, la cual conoce ya la verdad, y a través del diálogo, argumentando las razones por las que se defiende una idea. Por tanto, para él la causa de todo es la inteligencia, un pensamiento contrario al de Anaxágoras, del cual era discípulo y de quien se llevó una gran decepción.
El Intelectualismo Moral y la Mayéutica
También opina que solo se actúa mal cuando no conoces el bien; es decir, si actúas de forma correcta es porque conoces lo que es el bien, pero si, por otro lado, actúas de forma incorrecta, esto significa que no conoces el bien y que, por tanto, no puedes obrar con respecto a él. De esta forma, Sócrates compara al filósofo con una comadrona, la cual ayuda a las personas a dar a luz y a consolidar sus propias ideas.
Juicio, Muerte y Legado Inmortal
Desgraciadamente para él, fue condenado a muerte por defender estas ideas en contra de los sofistas, acusado de ateo por, supuestamente, no creer en los dioses. Sorprende que en ningún momento temió a su muerte, ya que para él retrasarla sería en vano porque quiere vivir en la inmortalidad del alma.
Él antepuso la verdad incluso frente a sus propios intereses, siendo políticamente incorrecto; por eso, hasta el día de su muerte, educó a sus discípulos en el pensamiento crítico. Nunca escribió sus enseñanzas; por lo tanto, todo lo que sabemos es gracias a lo que sus discípulos escribieron sobre él.