Tasas de conocimiento y la transformación de la prensa popular en el siglo XIX
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Tasas de conocimiento
Tasas de conocimiento
Las tasas del conocimiento impedían, de hecho, la existencia de una prensa popular barata. No se trataba de una propuesta desestabilizadora; por el contrario, se aseguraba que la consiguiente reducción del precio del periódico lo convertiría en un eficaz instrumento al servicio de la educación popular. Se afirmaba que pondría fin a las Trade Unions, a los desórdenes en el campo y a los movimientos «rompe-máquinas». La iniciativa impulsada dentro del movimiento por las “clases medias moderadas” fue asumida inmediatamente por los partidos políticos y otros grupos de interés.
Abolición de impuestos y mercado lector
Prevaleció la confianza en el libre mercado de las ideas y las tasas fueron abolidas progresivamente: en 1853 desapareció el impuesto sobre la publicidad; en 1855, el impuesto sobre el timbre; y en 1861, el impuesto sobre el papel.
- 1853: desaparición del impuesto sobre la publicidad.
- 1855: eliminación del impuesto sobre el timbre.
- 1861: supresión del impuesto sobre el papel.
Era evidente que la evolución de las tasas permitiría la explotación de un mercado lector en ascenso, al que se podía llegar reduciendo los precios por ejemplar y ampliando la circulación de los periódicos. Las iniciativas periodísticas se convirtieron en un sector atractivo para la inversión.
Los dominicales, una tradición recuperada
Los dominicales, una tradición recuperada
La desaparición de las restricciones dio lugar a la consolidación de nuevos productos informativos de proyección popular, como los Sunday Papers.
Origen y características
El origen de estos dominicales hay que buscarlo en la iniciativa que algunos impresores londinenses pusieron en marcha en el siglo XVIII, desafiando la desaprobación pública hacia el trabajo dominical. La clientela se disparó entre los grupos recientemente alfabetizados. Su contenido giraba en torno al tipo de relatos que habían llenado los «ocasionales» y otros productos subculturales desde siglos atrás. La novedad de estas hojas fue su tirada —que en el caso del Weekly Newspaper llegó a alcanzar el millón en 1896— y su afinidad ideológica con un radicalismo de marcado cariz populista.
Función social y promotores
Estos dominicales alentaron la tradicional costumbre de lecturas comunales y reencarnaron su antiguo espíritu, tratando de ser más que un pasivo vehículo de información: un centro de agitación y movilización popular.
Sus promotores se encontraban entre el pequeño empresariado de clase media, y la confusa síntesis de sensacionalismo y radicalidad de su discurso parece responder más a cuestiones de rentabilidad mercantil que a la práctica o el compromiso político.