El Teatro en España tras la Guerra Civil: Autores, Corrientes y Censura

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El Teatro Español tras la Guerra Civil: Contexto e Introducción

Tras la Guerra Civil, la situación del teatro español fue catastrófica. Se vio afectado especialmente por la censura al convertirse en un arma de propaganda, a lo que se le añade que solo las clases altas tenían posibilidad de pagar una entrada y la muerte de los grandes autores teatrales que habían innovado a principio de siglo (Valle-Inclán y Lorca).

También es necesario nombrar las originales obras de Miguel Hernández, que durante la guerra estrenó El labrador de más aire y las obras propagandísticas de Teatro en guerra, así como otros autores que continuaron desde el exilio, como Max Aub, Alejandro Casona y Rafael Alberti. La evolución del teatro se equipara a la de otros géneros a partir de los años 50, con la aparición de autores que apuestan por un enfoque social; pero durante los años 40 no se dio la tendencia existencialista de la poesía y la novela española del momento.

El Teatro en los Años 40: Tradición y Humor

En los años 40 conviven dos corrientes principales:

La "Alta Comedia" o "Comedia Burguesa"

De influencia benaventina, con obras de lenguaje cuidado y bien construidas según las reglas aristotélicas, estas piezas mezclan intriga y sentimentalidad con la defensa de los valores tradicionales, en escenarios domésticos de la clase acomodada con una temática repetitiva. En esta corriente destacan:

  • Jacinto Benavente (La malquerida).
  • José María Pemán (El divino impaciente).
  • Joaquín Calvo Sotelo (La plaza de Oriente).

El "Teatro de Humor"

Por otro lado, surge el teatro de humor con Miguel Mihura y su mejor obra, Tres sombreros de copa, donde propone vivir conforme a los propios deseos mediante situaciones y un lenguaje disparatado. En su obra posterior se puede apreciar un humor blando e intrascendente denominado "codornicesco". También destaca Enrique Jardiel Poncela, con obras como Eloísa está debajo de un almendro.

La Renovación de los Años 50: La Generación Realista

En los años 50 surge la "generación realista", que inicia la verdadera renovación del teatro español y extiende su influencia hasta casi los setenta. Entienden que el teatro debe hablar de la circunstancia del hombre y buscan otro público más crítico, alejado de la comedia burguesa. Las obras muestran su disconformidad con la política, pero se abre un debate con dos posturas:

La Tendencia "Posibilista"

Esta corriente prefiere evitar la censura mediante el uso de alegorías, símbolos o alusiones para llegar a un mayor público y asegurar que las obras sean representadas.

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