Teatro español anterior a 1939: corrientes, autores y obras clave
Teatro anterior a 1939
El teatro anterior a la Guerra Civil (1936-1939) se divide en teatro de éxito, que alcanza numerosas representaciones, y en corrientes renovadoras, que no obtienen el favor del público. Este periodo culmina con dos autores que unen lo mejor de ambas tendencias y que son los más importantes dramaturgos del siglo XX: Valle-Inclán y García Lorca.
Teatro de éxito
Su mayor representante es Jacinto Benavente, quien, con 1 teatro crítico de tono amable, atrae a numeroso público hacia su abundante obra (172 dramas). Sus obras más conocidas son Los intereses creados y La malquerida. En 1922 recibió el Premio Nobel de Literatura.
El teatro cómico también tuvo mucho éxito entre el público. Con frecuencia aparecía acompañado de otros elementos: música, canto y baile, dando lugar a diferentes subgéneros como la opereta, la revista, el vodevil, el juguete cómico y el sainete. De esta corriente destacan los hermanos Álvarez Quintero y Pedro Muñoz Seca.
Renovadores
Frente al teatro de éxito de público, algunos autores, insatisfechos con la producción escénica de su tiempo, tratan de buscar nuevos caminos para la literatura dramática. Muchos de ellos proceden de otros géneros literarios (Unamuno, Azorín, Alberti, Salinas) y casi nunca tuvieron una acogida calurosa por parte del público. Entre estos autores innovadores destaca Unamuno por su teatro desnudo, sin "carpintería teatral", y Azorín con una dramaturgia antirrealista que imita a Maeterlinck, cuya obra La intrusa tradujo.
Valle-Inclán
Empezó con dramas decadentes como El marqués de Bradomín, dramas de ambiente gallego, Las comedias bárbaras, y farsas como La marquesa Rosalinda, para desembocar en una de las creaciones más importantes del teatro del siglo XX: el esperpento, que deforma determinados aspectos del personaje y de las situaciones, produciendo una visión caricaturizada, alternativamente cómica y macabra. Son esperpentos Luces de bohemia y la trilogía de Martes de Carnaval.
García Lorca
Su teatro también evolucionó desde sus primeros dramas y farsas, La zapatera prodigiosa, Mariana Pineda, las comedias "imposibles", Así que pasen cinco años y El público, hasta las tragedias de sus últimos años, en las que condensa todo su saber dramático y poético. En estos dramas el argumento tiene escasa importancia, hay pocos personajes, intervienen coros y las fuerzas naturales imponen un destino trágico. Lorca denominó estas obras "trilogía dramática de la tierra española", compuesta por Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.