El Teatro Español Post-1975: Panorama, Desafíos y Resiliencia de la Escena Contemporánea
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El Teatro Español Después de 1975: Un Panorama de Desafíos y Resiliencia
A partir de 1975, el teatro español ha continuado su andadura, aunque sin la brillantez de épocas anteriores, debido a la fuerte competencia de otros espectáculos y formas de entretenimiento (televisión, cine, etc.). Este periodo se caracteriza por una compleja interacción entre el apoyo institucional, la emergencia de nuevas propuestas y una persistente sensación de crisis.
Apoyo Institucional y Recuperación del Patrimonio Dramático
Durante este periodo, se han creado el Centro Dramático Nacional y otras instituciones similares en diversas comunidades autónomas, y las administraciones han implementado una política de subvenciones. Estas medidas han sido cruciales para la supervivencia y promoción de la actividad teatral.
Se han organizado festivales importantes (como los de Sitges y Almagro, entre otros) y se ha apostado a menudo por la recuperación de nuestro teatro anterior (clásico, Valle-Inclán, Lorca), a veces con magníficos montajes y excelentes puestas en escena. Esta revalorización del patrimonio ha permitido:
- La recuperación de autores que habían quedado relegados, como Rafael Alberti, Fernando Arrabal o los dramaturgos realistas.
- Que autores como Francisco Nieva, que tenían obras escritas desde hacía mucho tiempo, pudieran por fin estrenarlas.
La Emergencia de Grupos Alternativos y la Crisis Teatral
A su vez, cabe señalar la existencia de diversos grupos que desarrollan un teatro a veces alternativo, basado o no en el texto, y en el que prima el espectáculo. Entre los más destacados se encuentran:
- Els Joglars
- Margen
- Corral de Comedias
- La Fura dels Baus
- La Cubana
- La Tartana
En todo caso, la impresión general que perdura de todos estos años es la de una crisis teatral, un cierto declive del mundo de la escena y la supervivencia del teatro más por las subvenciones y el dinero público que promueven las representaciones que por su propio impulso.
Figuras Consagradas y Nuevas Voces de la Dramaturgia
Durante estos años, continúan estrenando figuras consagradas como Antonio Buero Vallejo, Antonio Gala o Jaime Salom. También otros autores que habían comenzado a escribir o estrenar a finales de los años 60 y principios de los 70, como:
- José Sanchis Sinisterra
- Domingo Miras (con obras como La Triana)
- Ana Diosdado (con Los ochenta son nuestros)
A mediados de los años 80, se dan a conocer dos importantes dramaturgos que, en algunas de sus obras, apuestan por un teatro costumbrista para reflejar la realidad de nuestro tiempo:
- Fermín Cabal (con obras como Esta noche, gran velada, 1983)
- José Luis Alonso de Santos (autor de La estanquera de Vallecas, Bajarse al moro y La sombra del Tenorio)
Asimismo, hubo otros éxitos teatrales notables, como Las bicicletas son para el verano (1982) de Fernando Fernán Gómez.