Tectónica de Placas: Dinámica Terrestre y su Impacto en la Evolución Humana

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Tectónica de placas

La capa más externa de la Tierra, la litosfera, se halla fragmentada en grandes trozos o placas litosféricas que, empujadas por las corrientes de convección del manto, colisionan, se separan o se deslizan entre sí.

Es fundamental comprender que todas las manifestaciones de la dinámica interna de la Tierra se relacionan con este hecho y se producen, sobre todo, en los bordes de las placas. Así:

  • Divergencia (separación): Donde las placas se separan, se forman océanos que crecen a medida que se expande su fondo, gracias a la formación de nueva litosfera en las dorsales oceánicas.
  • Convergencia (choque): Donde las placas chocan, una de ellas se hunde debajo de la otra, destruyéndose en el manto terrestre. El borde de la placa superior se deforma, originando cordilleras.
  • Sismicidad: Los terremotos se originan por el movimiento relativo de dos placas. Si existe mucha fricción, la tensión se acumula hasta que se libera de golpe (generando grandes terremotos que, bajo el mar, pueden producir tsunamis). Si hay poca fricción, la energía se libera gradualmente (microsismos).
  • Vulcanismo: Los volcanes se forman donde hay presencia de magma. Algunos surgen en las zonas de separación, donde las fisuras permiten la salida de materiales fundidos del manto; otros aparecen en las zonas de choque, donde el calor de la fricción genera magmas que ascienden a la superficie.
  • Formación de rocas: Las rocas magmáticas se originan donde hay magmas, mientras que las rocas metamórficas se forman principalmente donde las placas chocan, debido a las grandes presiones ejercidas.

Evolución humana y geología

Incluso la evolución humana es, en gran medida, consecuencia de la tectónica de placas. El desencadenante fue la formación, en la zona este de África hace 5 millones de años, del Gran Valle del Rift: una gran grieta que podría ser el origen de un nuevo mar, en un proceso similar al que dio lugar al Mar Rojo o al Océano Atlántico.

Este fenómeno geológico provocó un cambio climático en la región, dejando a los grandes primates, ancestros del chimpancé actual, sin los bosques necesarios para refugiarse y buscar alimento. En este contexto comenzó a actuar la selección natural.

El bipedismo, que permitió liberar las manos, junto con la habilidad manual, el uso de herramientas cada vez más eficaces, el aumento de la capacidad craneal y el desarrollo de la inteligencia, crearon un sistema de retroalimentación positiva. Este proceso culminó en la aparición de una especie capaz de transformar su medio como ninguna otra.

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