La Teoría de la Deriva Continental: Historia y Evidencias Geológicas

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Teoría de la Deriva Continental

Alfred Wegener propuso en 1912 la hipótesis de que los continentes actuales proceden de la fragmentación de un supercontinente.

Evolución de los Supercontinentes

Período Triásico (Hace 220 millones de años)

Todos los continentes estaban unidos formando un supercontinente denominado Pangea (palabra griega que significa “toda la tierra”) y había un único océano denominado Pantalasa (que significa “todo el océano”).

Período Jurásico (Hace 180 millones de años)

Pangea se fracturó en dos grandes masas continentales:

  • Laurasia: incluye los continentes actuales de Norteamérica, Europa y Asia.
  • Gondwana: incluye a Sudamérica, África, India, Australia y Antártida.

Posteriormente, Gondwana se separó en tres fragmentos: Sudamérica-África, India y Australia-Antártida.

Período Cretácico (Hace 70 millones de años)

Se separaron Sudamérica y África por la apertura del Océano Atlántico, y la India se desplazó hacia el norte.

Pruebas de la Teoría

Pruebas Geológicas

  • Capas de rocas de Sudamérica, África, Australia, Antártida, Madagascar y parte de la India, depositadas antes de la separación del supercontinente, coinciden.
  • Al reconstruir Laurasia, coinciden los plegamientos y estructuras geológicas producidas en la Era Primaria, que en la actualidad se encuentran en Norteamérica, Islas Británicas y la Península Escandinava.

Pruebas Geográficas

Las líneas de costa a ambos lados del Océano Atlántico son coincidentes.

Pruebas Paleontológicas

  • Los fósiles de la fauna y flora del período Carbonífero coinciden en rocas de África, Sudamérica, India y Australia.
  • La existencia de tetrápodos en todos los continentes durante el Período Triásico es una indicación de que los continentes estaban unidos (el reptil de agua dulce Mesosaurus se distribuye por África y Sudamérica).

Pruebas Paleoclimáticas

La expansión de los casquetes polares durante la glaciación pérmica dejó huellas (marcas de abrasión) en las rocas que estuvieron en contacto con las masas de hielo. Se han encontrado áreas con estas marcas e incluso coincidencia en la dirección del flujo del hielo en Sudamérica, África, India, Australia y Antártida.

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