Tesoros Arquitectónicos de Al-Ándalus: Mezquita de Córdoba, Giralda y Torre del Oro

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La Mezquita de Córdoba: Arquitectura y Simbolismo

El edificio fundamental del arte islámico en Al-Ándalus es la Mezquita de Córdoba. Se limita a un recinto de planta cuadrangular que constituye un santuario. Las arcadas de sus naves se dirigen al muro de la Qibla o muro de la oración, donde se abre una gran hornacina o hueco que recibe el nombre de Mihrab.

El Mihrab centra la atención de los creyentes y le antecede la Macsurah, un espacio de planta cuadrada sobre el que voltea una bóveda entrecruzada.

Elementos Exteriores y Conversión

Precede al santuario el Sahn o Patio de los Naranjos, que integra la fuente para las abluciones, conocida como Sabil. El lugar desde donde el muecín llama a la oración es el Minarete, convertido en torre cristiana en el siglo XVI.

La catedral cristiana se colocó en el interior de la mezquita y, gracias a esta intervención, entre otras cosas, el edificio se salvó de la destrucción.

Historia y Fases de Ampliación

Larga y compleja es la historia de este edificio. La primitiva mezquita, iniciada en el siglo VIII, fue construida por Abderrahmán I en el solar y con los materiales pertenecientes a la derribada basílica visigoda de San Vicente.

La mezquita fue ampliada en tres ocasiones principales:

  • Ampliaciones Axiales (Siglo IX): Realizadas por Abderrahmán II y Abderrahmán III. Abderrahmán III amplió el patio y erigió el minarete.
  • Ampliación Lateral (Siglo X): Llevada a cabo por Almanzor. Al no poder prolongar las naves longitudinales debido a la presencia del río Guadalquivir, añadió ocho naves a las once ya existentes. Esta ampliación lateral también supuso la extensión del patio en la parte correspondiente a las naves, respetando el Mihrab, que quedó desplazado hacia la derecha.

La Catedral en el Interior

Convertida en catedral cristiana, se procedió a alterar su eje norte-sur al colocar e incorporarle una pequeña iglesia gótica tras desmontar algunas de sus arcadas. Posteriormente, se le añadió una catedral iniciada en estilo gótico y finalizada casi en el barroco. Gracias a esta integración, el edificio siguió en pie y no corrió la suerte de otras mezquitas españolas.

En su interior destacan los arcos coloridos y lobulados. El tesoro de la catedral incluye la custodia de Arfe, ubicada en la capilla de Santa Teresa. Esta custodia es de estilo gótico, de planta dodecagonal, y en la parte superior se representa la Virgen.

La Giralda y la Torre del Oro: Iconos de Sevilla

Junto a la Mezquita de Córdoba, otros edificios fundamentales del arte andalusí son la Giralda y la Torre del Oro, erigida a orillas del Guadalquivir y que formaba parte del conjunto defensivo del Alcázar de Sevilla.

La Giralda: El Alminar Transformado

La torre de la Giralda es un alminar (minarete) de porte similar al de la mezquita de Kutubía, en Marrakech, y a la Torre de Hasán, inconclusa en Rabat. La Giralda fue construida de ladrillo, mientras que las otras dos son de piedra.

Debió trazarse por el arquitecto de la mezquita, Ahmed Ben Baso, entre 1171 y 1197, siguiendo el modelo del alminar de la Mezquita de Córdoba, levantado por Abderrahmán III y descrito por el geógrafo Idrisi.

Originalmente, la Giralda era una torre cuadrada de dos cuerpos. El cuerpo alto, de tradición árabe, desapareció y fue sustituido en 1568 por la obra de Hernán Ruiz, de estilo renacentista (el actual campanario).

Características Arquitectónicas Musulmanas

La parte musulmana se distingue por estar trabajada en ladrillo y por una decoración que se reparte en dos zonas:

  • Zona Baja: Lisa, con algunas ventanas.
  • Zona Alta: Presenta tres altas bandas verticales. La central contiene cuatro pisos de ventanas geminadas, mientras que las restantes utilizan arcos ciegos, ya sean lobulados o mixtilíneos.

Las columnas y los capiteles de carácter califal son reaprovechados del palacio de Medina Azahara en Córdoba.

La Torre del Oro

A la Giralda se añadió en 1220 la Torre del Oro, mandada edificar por Abu l-Ulà, gobernador de la ciudad, junto al Guadalquivir.

Su función era la de torre albarrana, es decir, desligada de las murallas, y podía atajar el paso del río con el tendido de gruesas cadenas.

De disposición dodecagonal, dispone en su interior de estancias triangulares y trapezoidales, en torno a un machón hexagonal que surge desde la terraza hacia el interior.

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