Tesoros de la Historia del Arte: Brunelleschi, Velázquez y Monet

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La Cúpula de Santa María de las Flores: El Desafío de Brunelleschi

Contexto y Diseño

La construcción de la catedral de Santa María de las Flores en Florencia se inició en 1296 sobre una base gótica de grandes dimensiones. Sin embargo, el cambio de mentalidad hacia el Renacimiento trajo una nueva visión: ya no se buscaba la altura celestial, sino una cercanía con el hombre. Para resolver el problema de cubrir el enorme crucero, se convocó un concurso cuyo finalista fue Filippo Brunelleschi, quien decidió el diseño definitivo de la cúpula.

Los Grandes Retos de la Construcción

Para su construcción, Brunelleschi se enfrentó a tres grandes problemas:

  • La inexistencia de un carpintero capaz de construir una cimbra de madera lo suficientemente grande y resistente.
  • La necesidad de garantizar una adecuada iluminación interior.
  • El manejo de bloques de piedra y ladrillo excesivamente pesados a gran altura.

La Solución Ingeniosa

Inspirándose en el Panteón de Agripa, Brunelleschi diseñó una solución revolucionaria: dos cúpulas, una interior y otra exterior, con un espacio vacío entre ellas. La estructura se levanta sobre un tambor octogonal y está reforzada por ocho grandes nervios de ladrillo en las aristas, que sirven como armazón para la doble cúpula. Además, para solventar el problema del peso, creó una máquina elevadora sin precedentes. El diseño apuntado de la cúpula ayudó a distribuir mejor las tensiones.

Características Finales

El exterior está decorado con ocho nervios de mármol blanco que se elevan sobre el tambor octogonal, el cual cuenta con un óculo en cada una de sus caras. La estructura se corona con un lucernario de mármol blanco, añadido después de su muerte. La cúpula alcanza una altura total de 114,5 metros y un diámetro de 51,7 metros, sentando un precedente fundamental para obras posteriores como la cúpula de San Pedro del Vaticano.


Las Meninas de Velázquez: Un Universo en un Cuadro

Contexto y Madurez Artística

Pintada por Diego Velázquez en 1656, en la plena madurez de su carrera y a solo dos o tres años de su muerte, Las Meninas es una síntesis de su vida artística. La obra fue creada después de su segundo viaje a Italia, a su regreso a la corte española. La temática es ambigua y ha generado múltiples interpretaciones: ¿está Velázquez pintando a los reyes, cuyo reflejo vemos en el espejo, o está retratando al propio espectador?

Composición y Personajes

La composición se divide en dos escenas: una superior, donde se aprecian ventanas y cuadros, y una inferior, donde se sitúan los personajes. El punto de vista, ligeramente desde abajo, otorga monumentalidad a la escena. Los personajes representados son:

  • La infanta Margarita, figura central.
  • Dos damas de honor (las meninas): Isabel de Velasco y María Agustina Sarmiento.
  • Dos enanos, Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato, y un perro mastín.
  • Una criada y un guardadamas en segundo plano.
  • Un autorretrato del propio Velázquez, trabajando en un gran lienzo.
  • Los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, reflejados en el espejo del fondo.

Técnica y Realismo

La obra destaca por su gran realismo visual y un magistral juego de luces y sombras que centra la atención en la infanta. Velázquez mezcla los colores con maestría, logrando un orden armónico en la composición. Su técnica combina una pincelada fina para los detalles con el uso del sfumato para crear una atmósfera borrosa y profunda, junto con una pincelada suelta y enérgica que define las formas a distancia.


Impresión, sol naciente: El Amanecer del Impresionismo

El Nacimiento de un Movimiento

El Impresionismo comienza a consolidarse en 1874 con la primera exposición del grupo. Se trata de un arte subjetivo y exclusivo, donde la visión de la obra depende de la percepción momentánea del autor. Sus antecedentes se encuentran en la pintura española de Goya y Velázquez, los paisajes ingleses de Turner y la modernidad del francés Manet. Este movimiento supuso una ruptura total con el Clasicismo académico.

Principios del Impresionismo

  • La luz es la protagonista, permitiendo captar una visión momentánea y fugaz de la realidad.
  • El color se aplica en pinceladas puras, dejando que sea el ojo del espectador quien realice la mezcla óptica, buscando siempre la máxima luminosidad y claridad.
  • La técnica es espontánea, suelta y libre. Los artistas pintaban a menudo directamente del tubo o incluso con los dedos.
  • El dibujo desaparece, subordinado al color. Los temas pierden importancia y se convierten en un mero soporte para la experimentación cromática.

La Obra de Monet

Claude Monet es considerado el único impresionista puro y el líder del grupo. Su cuadro Impresión, sol naciente fue el que, tras una crítica despectiva de Louis Leroy, dio nombre a la corriente artística. La obra representa un amanecer en el puerto de Le Havre (Francia), con fábricas al fondo. Es una escena cotidiana que capta la luminosidad del momento con una paleta de azules, grises y naranjas. Monet pinta de forma naturalista y objetiva, utilizando una técnica muy rápida que le permite capturar la luz y el color de un instante, lo que le llevaría a desarrollar sus famosas series pictóricas.

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