Tipos de falacias lógicas: falacias formales y materiales explicadas

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Definición y tipos de falacias

Las falacias son formas argumentativas erróneas o falsas. Entre los tipos principales se distinguen:

  • Falacias formales: son aquellas en las que la forma del razonamiento es inválida, porque premisas verdaderas pueden conducir a conclusiones falsas. Son propias de los razonamientos deductivos y se descubren mediante tablas de verdad o análisis formal.
  • Falacias materiales: son aquellas en las que se argumenta ignorando aspectos relevantes del razonamiento que se debate o se emplean premisas inapropiadas, irrelevantes o engañosas.

Falacias formales

Son errores en la estructura lógica del argumento. Algunos ejemplos comunes:

  • Afirmación del consecuente: dada una condicional, al afirmar el consecuente se deduce incorrectamente la afirmación del antecedente. Ejemplo simbólico: (A → B), B, por lo tanto A. Es una falacia que puede confundirse con el modus ponens, pero este último es válido únicamente cuando se afirma el antecedente.
  • Negación del antecedente: dada una condicional, al negar el antecedente se concluye erróneamente la negación del consecuente. Ejemplo simbólico: (A → B), ¬A, por lo tanto ¬B. Esta inferencia es inválida (no debe confundirse con el modus tollens, que es válido: a partir de (A → B) y ¬B se infiere ¬A).
  • Falacias de la disyunción:
    • Confusión con la disyunción inclusiva: dada una disyunción y la afirmación de uno de sus componentes, se concluye erróneamente la negación del otro elemento. Ejemplo: (A ∨ B), A, por lo tanto ¬B. Esto no es válido cuando la disyunción es inclusiva.
    • Confusión con la disyunción exclusiva: suponer que (A ∨ B) implica que no puede ocurrir (A ∧ B). En la disyunción inclusiva la afirmación de (A ∨ B) no excluye la posibilidad de que A y B sean ambos verdaderos.

Falacias materiales

Son errores por el contenido o la relevancia de las premisas, más que por la forma. A continuación se presentan varias falacias materiales frecuentes:

  • Ad hominem: consiste en ignorar el razonamiento y atacar a la persona con la idea de desacreditarla. Lo fundamental en este tipo de falacia no es refutar la argumentación, sino derrotar al adversario.
  • Ad baculum (apelación a la fuerza): se apela a la amenaza o a la coacción para aceptar una conclusión en lugar de ofrecer razones. No debe confundirse con la apelación a la ignorancia, que consiste en sostener que algo es verdadero porque no hay pruebas en contra.
  • Post hoc ergo propter hoc: después de esto, por eso a causa de esto. Consiste en suponer que si una cosa ocurre después de otra, la primera es la causa de la segunda.
  • Eludir la cuestión (ignoratio elenchi): consiste en responder a una cuestión diferente a la que se plantea, desviando así la discusión.
  • Generalización precipitada: a partir de una muestra muy pequeña o no representativa, se realiza una generalización abusiva e injustificada.
  • Falacia del muñeco de paja: consiste en desfigurar el punto de vista del oponente para atacarlo con mayor facilidad.
  • Sofisma patético (apelación a los sentimientos): consiste en apelar a los sentimientos en lugar de a la razón; son típicas de la demagogia y buscan provocar aceptación emocional en lugar de justificación racional.
  • Wishful thinking: confundir los deseos con la realidad; consiste en presentar un panorama excesivamente optimista para justificar una acción o creencia.
  • Non sequitur: literalmente "no se sigue"; consiste en llegar a una conclusión a partir de premisas que no sirven de apoyo para dicha conclusión.
  • Falacia democrática (argumentum ad populum): consiste en suponer que la verdad se encuentra en aquello que decide la mayoría o en lo que es popular.
  • Falacia de la pendiente resbaladiza: a partir de un enunciado se extraen conclusiones cada vez más exageradas hasta alcanzar una conclusión desagradable o extrema que no guarda relación necesaria con la proposición inicial.

Observación final

Conocer y distinguir las falacias formales y materiales ayuda a mejorar el pensamiento crítico, evaluar argumentos con rigor y evitar errores comunes en el discurso público y privado.

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