Tipos de Lectura: Estrategias para Potenciar tu Comprensión y Aprendizaje
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Estrategias y Tipos de Lectura para el Aprendizaje
- Global: El fin que se pretende es tomar contacto con los contenidos fundamentales para formarse una idea general o de conjunto muy clara, aunque sin descender a detalles. Este tipo de lectura puede y debe hacerse a bastante velocidad, forzando la mente a ceñirse exclusivamente a lo esencial.
- Selectiva o de abeja: Es una lectura de búsqueda de aspectos muy concretos de interés para el lector. Descubres lo que te interesa, lo extraes del resto de la información y lo haces tuyo para utilizarlo cuando lo necesites. En este caso, prescindes por completo de aquello que no es de tu interés.
- Crítica: Con este tipo de lectura intentamos entender qué es lo que quiere comunicar el autor del texto y lo contrastamos con nuestras ideas ya formadas al respecto sobre el mismo tema. De ese contraste surge un reajuste en nuestros conocimientos, pues la información recibida nos hace ver mayor precisión, claridad y riqueza de datos. Este tipo especial de lectura requiere bastante tiempo y tranquilidad.
- Comprensiva: Es la lectura del estudiante responsable y trabajador que no queda tranquilo hasta estar seguro de haber entendido perfectamente todo el contenido. A veces, el texto se resiste un poco a que entremos a desentrañar todo el mensaje que encierra y es necesario ser muy persistentes y sagaces para hacerlo totalmente nuestro. En este tipo de lectura (que presupone lógicamente la lectura global) es fundamental que el lector se haga todas las preguntas lógicas posibles sobre el contenido, tratando de dar cumplida respuesta. “A la comprensión se llega por la interrogación”. Pregúntate, una y otra vez, sobre lo que has leído hasta estar convencido de que sabes responder a todo.
- Reflexiva: Es la lectura del pensador, del filósofo, del hombre profundo. Mientras se lee de forma lenta y reposada, se produce una lluvia de ideas de gran calidad y riqueza de contenido que el lector va cotejando, jerarquizando y relacionando, buscando todas las afinidades, aproximaciones y contrastes. Requiere más tiempo que ningún otro tipo de lectura, pues constituye el grado más elevado de abstracción y reflexión del que se alimenta el pensamiento realmente creativo.