Tradición republicana: orígenes, división de poderes y pensadores clave
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La tradición republicana
El demos muere con la democracia griega. La república recoge la idea de pueblo. El mundo está, en gran medida, basado en la religión. En la república romana se da una división de poderes entre distintos órganos:
División de poderes en la república romana
- Cónsules: poderes ejecutivos — magistratura y mando en la guerra.
- Senado: gestión administrativa y funciones legislativas.
- Tribunos: representación del pueblo y tareas de control.
Ley civil: hecha por las personas. Ley natural: lo que es razonable o justo. La división de poderes inaugura la tradición republicana: es el bien común el que guía cualquier actuación del gobierno.
Concepción cristiana y legitimación del poder
Con la concepción cristiana se pasa de la mera racionalización de la fe y las ideas democráticas pierden, en muchos contextos, su sentido práctico. Solo en la comunidad podemos alcanzar la vida buena. La monarquía queda justificada en tanto que las leyes son entendidas como reflejo del mandato divino. Estas ideas permanecerán hasta que la ciencia moderna —y la transformación económica y la ruptura interna que ella genera— pongan en duda su validez.
Marsilio de Padua: la comunidad y el origen de la ley
Marsilio de Padua, en su concepción de la sociedad, considera que la comunidad debe ser autárquica, autosuficiente para sus necesidades físicas y morales. Reconoce también la importancia del intercambio comercial en su concepción del derecho. Para él, el Estado es un conjunto de hombres que deben obediencia a unas leyes (divinas y humanas). Con su concepción republicana, la ley tiene el origen en el pueblo, que establece las normas de convivencia: la fuente de autoridad legal es el pueblo y no Dios.
La soberanía según Jean Bodin
Si Dios ya no tiene la potestad exclusiva, será el soberano quien la encarne. Jean Bodin distingue entre Estado y gobierno y destaca tres puntos fundamentales:
- Distinción entre Estado y gobierno.
- El Estado posee la posesión del poder soberano.
- El gobierno representa la forma de ejercer ese poder.
La república debe apoyarse en el principio de soberanía, entendido como la capacidad de legislar sin el consentimiento de ningún otro poder externo. La soberanía permite gobernar correctamente y determinar el propio futuro, aunque siempre queda el margen entre soberanía y tiranía.
Maquiavelo: orden, experiencia y política
Maquiavelo extrae conclusiones a partir de la experiencia política. Su concepción no se ocupa de las relaciones morales de la vida buena, sino de la posibilidad de mantener el orden social. La política, para él, no trata tanto de lograr un orden justo en sentido moral, sino de crear y preservar un orden eficaz.